Agente penitenciaria denunció acoso laboral: "Necesito que me escuchen"

Carina Ballesteros enumeró las situaciones que ha enfrentado en los últimos tres años. Cambios de lugares, sanciones disciplinarias, horas de vigilancia cuando presenta una incapacidad y la falta de respuesta de las autoridades. Por hacer público el reclamo ahora le abrirán un sumario.


En un extenso descargo, la trabajadora del Servicio Penitenciario provincial dio cuenta de las presentaciones y trámites que ha debido realizar por el acoso laboral de parte de sus superiores. El 25 de octubre presentó una denuncia y no tuvo hasta ahora una respuesta favorable.

Por el contrario, ayer recibió una notificación de un sumario. “Me quieren sancionar por haber salido en los medios. Dicen que se enteran de la situación por las publicaciones y no es así porque entró la acusación por mesa de entrada del Servicio Penitenciario y le di aviso a la jefa de Personal”, contó en declaraciones.

Todo comenzó en noviembre de 2018 empezó a trabajar en el Complejo 2, ubicado en La Botija. Luego de que la cambiaran de guardias de forma permanente hizo una denuncia por acoso y la trasladaron a la cárcel en la ciudad de San Luis.

“Pido por mi salud psíquica que comenzó a ser afectada después de sufrir una sanción disciplinaria injusta recibida por la entonces jefa de Requisa Femenina del Complejo II Pampa de las Salinas’, oficial Sonia Pérez”, afirmó la mujer

En ese momento solicitó una audiencia con los jefes porque Pérez la “cambiaba de guardia varias veces” y había presentado turnos de tratamientos de su hija que asistía a la fonoaudióloga, psicólogo y psicopedagoga.

Contó que recibió una sanción disciplinaria que consistía en 10 días de arresto que más tarde quedó sin efecto por “no cumplir los requisitos válidos para ser puesta en el legajo”.

Ballesteros tuvo en cuenta que en diciembre del 2016 sufrió un accidente dentro de la Unidad 2 de procesados por el cual fue operada dos veces en su rodilla y quedó con “un grado de incapacidad” por el que “debía presentar certificado médico para tener junta médica porque no podía cumplir funciones en puestos de vigilancia”.

Denunció que Pérez la obligaba a “hacer horas en el puesto 1 sabiendo que ante una emergencia no podía correr”, bajo el fundamento de que eran ordenes del subjefe del Complejo, José Vélez.

“Así comencé con un psicológico, presenté una denuncia por acoso moral laboral y el abogado de Servicio Penitenciario para evitar males mayores decidieron volverme al Complejo 1”, continuó.

Ballesteros añadió que en el sector de Sanidad Central, donde se desempeña actualmente, tuvo que presentar siempre “certificados médicos en cuanto a no poder hacer guardia sola”, porque ante una emergencia no puede “realizar algunas tareas”.

Sobre esto, dijo que fue víctima de “un trato no acorde por el jefe de Enfermería, alcaide Javier Barroso”: “He recibido maltratos, he realizado denuncias, he tenido que pasar en más de una oportunidad certificado psicológico viéndose afectado mi sueldo y así posiblemente mis futuros ascensos”.

“Muchas veces pasé nota solicitando la venia para hablar con las superioridades y no me gestionaban el tramite. Javier Barroso encajonaba mis notas como así también el doctor Juan González me negaba las venias”, afirmó.

A esto sumó que el 20 de octubre se hizo una junta médica por su salud en la que “sugirieron para facilitar una buena evolución clínica reubicación en otro sector laboral diferente (fuera del área Sanidad), a la cual tenía que volver cinco días después.

“Siendo que debía presentarme al lugar donde yo había presentado una denuncia por acoso moral laboral, mi psicóloga me extiende un certificado por 30 días dando tiempo a que se resolviera mi situación porque sigo figurando en Sanidad. SEMA no me recibe el certificado porque por junta médica debía presentarme el día 25 de octubre”, relató.

Después de esto, acudió a la secretaría de la Mujer, donde el abogado se comunicó con la jefa de Personal, Edith Velázquez quien le manifestó no poder “solucionar nada”, por estar faltando al empleo.

“Estando presente en el trabajo tampoco se me solucionó nunca nada, y que debía pasar un informe de la psiquiatra con patología, medicación que tomo y horas que puedo trabajar, siendo que en la denuncia presentada figuran los informes, pero que ella eso no lo había visto por que lo tenía el director General, Segundo Giménez”, criticó.

“Estoy siendo perjudicada, los que afectaron mi salud siguen trabajando como si nada en su puesto sin ningún problema, sin aclarar que son profesionales de salud. Quiero que salga a la luz mi situación. Se que estoy en una institución verticalista, siempre me maneje como corresponde. Pero siento que al no sufrir un golpe no es maltrato. Quiero que me escuchen, quiero una solución, quiero trabajar como se corresponde”, finalizó.

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