Casi 4 años de cárcel por un intento de asalto

También lo declararon responsable de portar un arma de fuego y de infringir las medidas antiepidémicas.


Daniel Alejandro Funes fue condenado este martes por la Cámara del Crimen 1 de San Luis a tres años y diez meses de prisión por "Robo calificado por el uso de arma blanca en grado de tentativa, en concurso real con portación de arma de fuego de uso civil, en concurso real con violación de las medidas adoptadas por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una epidemia".

No es la primera vez que Funes es condenado. La fiscal de Cámara 1, Virginia Palacios, junto con el defensor de Cámara 1, Esteban Sala, quien asistió al acusado, acordaron un juicio abreviado bajo el antiguo sistema acusatorio, dado que se trata de una causa residual. Las partes solicitaron al Tribunal que se unificaran todas las causas que había contra Funes y que se lo condenara a tres años y 10 meses de prisión. La fiscal de Instrucción, María Eugenia Zabala Agüero, había solicitado que fuera condenado a 9 años de cárcel por los dos primeros delitos y a 8 meses por el tercero.

El hombre, de 34 años, fue investigado por asaltar a la dueña de una ferretería ubicada en la avenida Quinto Centenario. El hecho sucedió la mañana del 18 de junio de 2020. Según denunció la damnificada, ella abrió el comercio y barría la vereda cuando vio que había un hombre en la esquina que le llamó la atención. Era Funes.

La mujer ingresó al local y detrás lo hizo el delincuente, quien tenía parte de su rostro cubierto con un tapabocas. Le pidió un presupuesto de ventanas y cuando la vendedora fue a entregarle el papel con el detalle de los precios, le exhibió un cuchillo de gran tamaño, comenzó a exigirle que le entregara el dinero y cerró la puerta.

Luego le ordenó que se tirara al piso y que no lo mirara a la cara. Fue hasta la caja y sustrajo alrededor de tres mil pesos. La levantó y, amenazándola con el cuchillo, la llevó hacia el depósito mientras le seguía exigiendo dinero. Allí la tiró al suelo, la ató de manos y pies con un alambre, y le colocó una mordaza.

Revolvió en varios sectores del depósito buscando más plata y desconectó los cables de una computadora. En ese momento llegaron dos empleados a trabajar y el delincuente, desde atrás de un mostrador, les gritó que estaba cerrado y se fueron. Aparentemente esos empleados dieron aviso a la Policía.

La víctima aseguró que en un momento no escuchó más al ladrón, por lo que logró desatarse las manos, sacarse la mordaza y gritar para pedir auxilio. Luego uno de los trabajadores entró y la ayudó a levantarse. Recordó que cuando salieron a la vereda vieron que Funes forcejeaba con policías que habían sido alertados.

En unos días el Tribunal, integrado por los jueces José Luis Flores y Jorge Sabaini Zapata, dará el veredicto, es decir, si hace lugar o no a lo solicitado por las partes.

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