Caso Bustos: la forense sostuvo que la muerte fue por el disparo

Los acusados. Balada, a la izquierda, junto a Esteban Sala, su defensor, y a la derecha Chavero, con Víctor Endeiza. Foto: Martín Gómez.
Los acusados. Balada, a la izquierda, junto a Esteban Sala, su defensor, y a la derecha Chavero, con Víctor Endeiza. Foto: Martín Gómez.

Inició el juicio por "Lesiones gravísimas" que le ocasionaron la muerte a Leandro Bustos en 2013. Los expolicías acusados no declararon. El fiscal solicitó 15 años de prisión para ambos. Este jueves podría estar el veredicto.


Este miércoles por la mañana en la Cámara Penal 2ª de San Luis inició el debate oral en el que comenzaron a juzgar a los expolicías Jorge Chavero y Matías Balada por “Lesiones gravísimas agravadas por ser miembros de la fuerza de seguridad en abuso de su función y por el uso de arma de fuego”, en perjuicio de Leandro Daniel Bustos, quien recibió un disparo de una escopeta en su rostro en la madrugada del 28 de octubre de 2013 en la zona sur de la ciudad capital y un mes y un día después murió a los 27 años. El fiscal de Instrucción Esteban Roche solicitó 15 años de prisión para ambos.

En el comienzo del debate ambos acusados optaron por no declarar, aunque el tribunal leyó un descargo que Chavero había realizado tras el hecho. En esa ocasión, aseguró que se había culpado a sí mismo, a pesar de que Balada había disparado, ya que este le había expresado que estaba arrepentido de la situación y se apenaba porque iba a perder su trabajo y tenía una familia por delante. A su vez, aseveró que Balada le había dicho que no sabía hacia dónde había disparado y como al ver que el parte médico de Bustos decía que estaba fuera de peligro decidió culparse sin saber las consecuencias.

En la audiencia, el tribunal compuesto por Hugo Guillermo Saá Petrino, Fernando de Viana y Adriana Lucero Alfonso recepcionó la declaración de la médica forense Marcela Gómez, quien sostuvo que el fallecimiento de la víctima, un mes después del hecho, se dio por “la complicación que le generaron los perdigones”.

A pesar de que Bustos se había contagiado de un virus intrahospitalario mientras estaba internado en Córdoba, la forense dijo que eso no generó la interrupción de su vida, sino que “él no tenía las suficientes defensas para superarlo por lo que le había ocurrido previamente. Toda persona que adquiere algún virus luego de estar tanto tiempo internado lo supera, pero Bustos ya tenía severas complicaciones por el disparo”, precisó.

La novia de la víctima, Mariquena Benítez, quien además estuvo en la escena del hecho, señaló que quien disparó fue uno de los efectivos de tez blanca. Y recordó que antes del disparo observó que el mismo policía lo increpó y le pegó con el arma reglamentaria.

“Ellos iban en camioneta y nos siguieron hasta llegar a la casa de los padres de Leandro, después de entrar el auto, llegó el móvil y salieron los policías y le preguntaron cómo era su nombre. Yo estaba nerviosa, lo agarré y lo metí hacia adentro de la casa. En ese momento sentimos que le pegaron al auto. Él (por Bustos) amaba su auto, entonces salió rápido y le dijo por qué había hecho eso. Como lo apuntaron con la escopeta, Leandro le gritó si iban a disparar y vi al policía de tez blanca apuntar, él me pecha y dispara”, relató la joven entre lágrimas recordando lo sucedido.

El debate continuará este jueves con posibilidad de producirse alegatos y veredicto.

La testigo agregó que los acusados se fugaron rápidamente tras el disparo. “El mismo que hizo el disparo guardó la escopeta en la parte de atrás y se subió al lugar del conductor. A los minutos, cuando llevábamos ensangrentado a Leandro al hospital, junto con mi suegro, los cruzamos a los pocos metros y a pesar de que él los insultó, tampoco hicieron nada”, soltó Benítez.

En las declaraciones también aportó su versión el subcomisario Cristian Guiñazú, jefe de turno en la noche del suceso, quien expuso que Chavero y Balada no habían sido del todo claros a la hora de informar lo ocurrido.

Yesica Bustos, hermana de la víctima, insinuó que tras lo sucedido la Policía tuvo actitudes extrañas. “Yo vivo a 50 metros de ahí. Desde que lo llevaron a Leandro al hospital, alrededor de cuatro móviles rodeaban la manzana con la luz apagada, teníamos mucho miedo. Con mi mamá y mis sobrinos permanecimos encerrados por unas horas, porque no sabíamos a quién acudir y con la incertidumbre de saber cómo estaba mi hermano”, recordó.

En la audiencia también declararon el médico de la Policía Alfredo Samper Battini, el padre del damnificado Daniel Bustos, el comisario Pablo Rubatto y un vecino que residía a metros de la escena del hecho, Eduardo Loyola.


*Testimonios cruzados sobre cómo comenzó

Mariquena Benítez, pareja de la víctima, declaró que el primer contacto visual que tuvieron con el móvil policial fue en una de las avenidas de ingreso al barrio Jardín del Sur, cuando los efectivos los sobrepasaron mientras transitaban en el mismo sentido. En tanto Jorge Chavero, el exoficial acusado, había asegurado que transitaban en sentido contrario al auto de Bustos y lo vieron por primera vez mientras corría picadas con otro vehículo. Asimismo, mencionó que tuvo que cambiar la dirección para perseguirlo.


Según la acusación del fiscal Roche, Chavero y Balada persiguieron a bordo del móvil policial a la víctima hasta su domicilio del barrio Jardín del Sur, descendieron y comenzaron a intimidarla.

“Que, en dicho contexto, Balada apuntó una de las armas que portaba, siendo esta una escopeta Remington calibre 12, y efectuó un disparo sobre la humanidad de Bustos generándole lesiones de carácter gravísimo; que luego, Balada y Chavero escaparon del lugar a bordo del móvil policial”, refiere la inculpación.

Por el ataque, Bustos había quedado ciego por el estallido de ambas órbitas y sufrió fractura del maxilar superior. Un mes y un día después, el 29 de noviembre de 2013, murió en el Hospital Nacional de Clínicas, de Córdoba. Al concluir la audiencia, el juez Saá Petrino adelantó que el debate continuará en la mañana de este jueves con la posibilidad de alegato y veredicto.

Matías Balada permanece privado de su libertad en la Penitenciaria Provincial acusado de ser el autor material del homicidio de Julio Olariaga Zudaire el 25 de abril de 2020 en un domicilio de calle Abelardo Figueroa de la ciudad capital. En tanto Chavero transita el proceso en libertad.

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