Caso García Campoy: la Justicia Federal reactivó la investigación

Mónica Campoy, mamá de la víctima, aseguró que a ocho años del hecho tiene esperanza de que se esclarezca.


Una luz de esperanza. Eso es lo que siente Mónica Campoy, mamá de Andrés García Campoy, quien el 13 de junio de 2014, fue hallado en Luján de Cuyo, muerto dentro de su auto con un tiro en la cabeza.

Por el hecho hay dos gendarmes implicados por el posible homicidio, aunque el juez Walter Bento, quien estuvo a cargo de la causa hasta agosto del año pasado, siempre sostuvo la teoría del suicidio. En comunicación con El Diario, Mónica Campoy, contó que el lunes se anotició de que el juez Pablo Quirós, quien actualmente lleva adelante la investigación, reactivó la causa y dio lugar a una serie de medidas solicitadas por el defensor oficial Alejo Amuchastegui, quien la representa.

La víctima tenía 20 años y había salido de su casa, ubicada en la capital de Mendoza, hacia la zona de la Destilería, en Luján de Cuyo, con una carabina de 1.890 que había heredado hacía tiempo. Iba a vendérsela a un conocido con quien había acordado encontrarse allí. Aparentemente fue parado por un control de Gendarmería y luego fue hallado muerto con un disparo en la nuca.

“Antiguamente en la causa no se hizo nada. El juez Bento quiso tapar todo y ahora hemos logrado que después de ocho años fueran citados a declarar los gendarmes compañeros de los acusados, el jefe de Gendarmería y la médica de la ambulancia que trasladó a Andrés, entre otros testigos. Ellos nunca habían declarado. Estoy muy contenta porque la causa estaba parada, el juez Bento la había cajoneado. A todas las medidas que solicitaba la querella él no les daba lugar. A la exhumación del cuerpo yo la pedí desde el primer día, pero él me dijo que no. Yo siempre dije que él era un cómplice de Gendarmería", sintetizó Mónica Campoy.

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"Ahora este abogado —agregó— logró que el nuevo juez llamara al equipo argentino de Antropología Forense para que haga esa pericia sobre el cuerpo. Yo quiero llegar a la verdad porque esos gendarmes no tenían ningún derecho de pararlo, ellos tenían la tarea de desviar camiones porque ese día estaba cerrada la frontera con Chile. ¿Por qué pararon a Andrés? Yo siempre dije que él vio algo y por eso lo hicieron detener”.

Recordó que Andy, como ella lo llamaba, vivía en La Punta desde que tenía 10 años. “Cuando sucedió todo hacía seis meses que se había ido a Mendoza a estudiar la licenciatura en Seguridad e Higiene Industrial en la Universidad de Aconcagua”, recordó. “Él era un chico hermoso, lleno de valores y admirable. Nunca tuvo problemas con nadie, era calmado. Me lo mataron como un perro, lo dejaron morir y después llamaron a una ambulancia, pero (los implicados) nunca dijeron que había un chico con un tiro en la cabeza”, lamentó.

El defensor oficial Alejo Amuchastegui le solicitó al juez Quirós la imputación para el gendarme Maximiliano Alonso Cruz, principal implicado en la causa de Campoy por “Abuso de autoridad”. De la investigación surgió que Alonso Cruz, junto a su compañero Corazón de Jesús Velázquez, aquel 13 de junio de 2014 solo debían controlar camiones en la ruta 7. Ellos no debían controlar personas o vehículos particulares como lo hicieron con Ándres.

Tras el hecho, a Mónica Campoy la llamaron y le informaron que su hijo se había suicidado. Ella nunca creyó que eso fuera posible por lo que a lo largo de ocho años insistió en que la investigación se profundizara para esclarecerlo. Hoy, a raíz de los avances que se han dado en la causa, aseguró que está frente a un panorama alentador. “Andy se merece justicia”, concluyó.

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