Crisis del gasoil: el polémico decreto que pone en peligro a los motores diésel

La falta de gasoil y la desesperación del gobierno ante un problema que ya impacta en la economía puede terminar derivando en consecuencias más graves. El porcentaje de mezcla con biodiesel no puede tomarse como decisión política.


Ya no es una novedad que la escasez de gasoil está afectando fuertemente a gran parte de la Argentina. La crisis se profundiza y este inconveniente cada vez mayor escala a paso firme en toda la cadena de valor.

El problema ya no impacta solamente en aquellas personas que necesitaban movilizarse de un lugar a otro por fines recreativos o laborales a bordo de un auto con motor diésel sino que ahora el dilema se encuentra sujeto a los transportistas que utilizan camiones para trasladar distintos tipos de mercadería a lo largo y a lo ancho del país. En pocas palabras: si no hay combustible, los medios de transporte no funcionan, y si no funcionan, los productos no llegan a destino generando desabastecimiento.

El paro del miércoles se hizo sentir en distintas provincias y al menos por ahora no parecería haber un desenlace positivo para el corto plazo. Sin embargo, desde el gobierno siguen de cerca el tema en busca de una solución, al menos momentánea, pero las recientes medidas podrían generar una respuesta “favorable” y ocasionar un nuevo inconveniente.

Previo a explicar en qué consiste esta cuestión, es importante mencionar que la Ley 27.640 contempla un marco regulatorio de biocombustibles que estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2030. El objetivo es controlar la elaboración, las mezclas, entre otros puntos determinantes.

En línea con esta idea, existe un corte obligatorio para esta clase de combustibles que se encuentra abierto a modificaciones si la autoridad competente decidiera establecer nuevos parámetros. ¿Para qué sirve? La finalidad es reemplazar importaciones y evitar la salida de divisas.

Hasta hace pocos días, el límite máximo se encontraba en 5 por ciento, pero la Resolución 438/2022 de la Secretaría de Energía estableció que ese porcentaje debía incrementarse al 7,5. Sin embargo, el pasado jueves 16 de junio, el decreto 330/2022 firmado por el presidente Alberto Fernández, en acuerdo general con los ministros, autorizó un aumento del 5 por ciento extra de forma “excepcional y transitoria” durante 60 días.

De esta manera, el corte quedó en 12,5 por ciento para el gasoil de grado 2 y 3. Ahora bien, usted se preguntará cuál es el problema y por qué afecta a los usuarios de vehículos con motores diésel.

La respuesta está en el manual de la mayoría de los modelos que tienen propulsores “gasoleros”. En casi todos los casos, las automotrices recomiendan un corte máximo en torno al 10 por ciento de biodiésel (incluso hay algunas marcas que recomiendan una menor cantidad).

¿Qué sucede con los motores? En el caso de las zonas más frías del país, el biodiesel es más proclive a enfriarse más rápido y por ende hasta podría congelarse (no es un gran aliado de las temperaturas extremas). Las propiedades de lubricación tienden a tener un nivel inferior desde el punto de vista de la calidad, sumado a materiales que pueden deteriorar el propulsor.

A su vez, no sería extraño si surgen averías en mecánicas no compatibles con esta clase de combustibles o en aquellos motores que tienen una gran cantidad de kilómetros y nunca han utilizado biodiesel.

Las fallas más notorias podrían ser la colmatación de filtros, defectos en las bombas de inyección, y acumulación de residuos en el sistema de alimentación.

¿Qué podría pasar con el transporte? Saliendo de lo técnico, es importante remarcar que el 60 por ciento del combustible que se comercializa en Argentina es diésel. Nuevamente, si se dañan esta clase de motores se verían afectadas grandes cadenas de distribución, afectando la economía nacional, y más aún si tenemos en cuenta que la mayoría de las mercaderías se traslada en camiones.

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