Crisis económica: Crece la demanda de arreglos frente a los precios del calzado

Referentes del sector afirman que las reparaciones implican un ahorro de al menos un 30 por ciento.


Una fila de cuatro personas aguardaba frente a un reconocido taller de calzado de la ciudad con cierta impaciencia, traducida en ligeros movimientos de los pies. Esa simbología visual, casi en una analogía, tradujo una tendencia que se registra en la ciudad desde hace 4 meses: crece la demanda de arreglos, frente a los elevados precios de zapatillas y zapatos nuevos.

“Si se compara con el mismo período del año pasado, se puede decir que el aumento de los pedidos es del 50%. Para dar una idea, una reparación tiene una diferencia estimada del 30% en relación a un artículo sin uso, por ejemplo. Lo más caro que se puede llegar a pagar es un monto de $5.500, si nos referimos sobre todo a un trabajo importante. Incluso algo que demande un tratamiento completo puede llegar a $7 mil. Son procesos duraderos, la misma gente manifiesta la conveniencia”, expresó Gabriel Benítez, propietario de un local de calle 9 de Julio, quien se desempeña desde hace 40 años en el rubro.

De acuerdo a un recorrido que concretó El Diario, los arreglos se centran principalmente en zapatos y zapatillas y, dentro de este segmento, también botines de fútbol. Algunos se las rebuscan para extender la durabilidad de artículos que usan diariamente, otros ponen en condiciones calzados que utilizan para situaciones específicas.

50% más de encargos que en 2021. En lo que va del año se incrementó notoriamente la cantidad de pedidos para reparaciones.

“En mi caso, hace poco llevé a reparar seis pares de zapatillas y gasté $4 mil. En general, estaban un poco descosidas en los costados, en una parte donde siempre las gasto por mi manera de caminar. Si bien tengo algunas nuevas, siempre que puedo hago arreglar las que están más deterioradas y las uso para trabajar”, manifestó Luis Muñoz, un vecino de la ciudad.

“Puede sonar caro a veces el precio de una reparación, pero cuando se ve cuánto dura y el uso que se le da a algo que podía descartarse, una llega a la conclusión de que vale la pena. Por lo general, a mis hijos les compro calzado nuevo, pero en mi situación trato de mantener por más tiempo mis zapatos”, expuso Elisa Zeballos, clienta de un taller.

Según referenció Mariano Ochantes García, un zapatero que tiene sus herramientas en un puesto del microcentro, coincidió en que cada vez más gente recurre a las artes del oficio. Manifestó que un factor no menos importante es que muchos productos que vienen de importación no tienen buena calidad y se despegan de tanto caminar. En su espacio de trabajo, lo que más llevan los clientes son zapatillas y botines.

Reciclaje. Los vaivenes de la economía hacen pensar dos veces a las personas antes de descartar zapatos, camperas o carteras. Algunos, para renovar la visual, cambian el color o suman detalles a sus prendas.

“Yo tengo gente que siempre viene y que me conoce porque antes trabajaba en la 'feria del trueque'; allí estuve 8 años. También arreglo camperas, hago cambios de cierre. Para dar una idea, una mochila nueva puede encontrarse a partir de los $5 mil; aquí un pedido está en $1.500. Las personas quedan contentas, a veces podemos llegar a tener algún inconveniente por no encontrar el repuesto que el cliente quisiera, pero hacemos lo posible en dejar todo de la mejor manera”, expresó, mientras plasmaba un arreglo. Comentó que es de Perú y que tiene en su haber 45 años de trabajo.

En algunos negocios, las reparaciones máximas pueden rondar los $3.500 y según las necesidades, lo más económico puede variar entre $400 y $1.500. Lo cierto es que, independientemente de los montos de cada local, es notoriamente más barato que adquirir un zapato de $15 mil, por ejemplo. Un pedido puede concretarse en un tiempo estimado de 2 horas, según el modo de trabajo y la dificultad del proceso, pero los clientes tienen que armarse de paciencia y aguardar varios días de espera debido a que los trabajos se acumulan.

“Las camperas de cuero se arreglan bastante también, al igual que las valijas. Para tener una idea, el arreglo de una valija implica una inversión de un 40% menos que lo que se puede gastar al comprar una nueva. Pasa algo similar con las carteras, a las que por lo general se les cambian los cierres. Sucede que venden productos de muchas marcas y la gente paga mucho por determinados artículos, entonces con el paso del tiempo optan por arreglarlos”, detalló Benítez.

Los referentes del sector mantienen la misma premisa: realizar buenos arreglos para que el boca en boca genere nuevos clientes y mantenga la confianza de los que siempre vuelven.

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