Dos veteranos puntano revivieron el momento en el fueron bombardeados y una balsa les salvó la vida

Lo hicieron este lunes por la mañana en los Espejos de Agua del Río V, acompañados de otros excombatientes. Cuando fue hundido el ARA General Belgrano, los hombres naufragaron durante casi cuarenta horas.


Luego de 40 años, dos veteranos de la guerra de Malvinas volvieron a subirse a una de las balsas en la que naufragaron en el océano por más de treinta horas después del hundimiento del ARA General Belgrano. Leontes Muñoz y José Ojeda revivieron esos emotivos y dolorosos recuerdos en los Espejos de Agua de la ciudad.

Pasadas las 9 de la mañana, el grupo se acercó para comenzar a preparar los chalecos y las sogas, y enfrentarse al desafío que decidieron emprender para vencer el miedo y dejar de lado el estrés postraumático con el que conviven a diario. Dos de sus compañeros tiraron el inflable con un hidropedal.

“Nos sentimos igual que hace cuatro décadas atrás, como si tuviéramos de nuevo 20 años. Recordamos todo lo que nos tocó pasar, que es parte importante de nuestra vida. Sentí un cosquilleo que es difícil de expresar. Fue una situación muy difícil en la que tratamos de sobrevivir y ayudar a quienes lo necesitaban”, contó Muñoz, luego de hacer el recorrido por un sector del Río V.

Además, recordó que particularmente en la guerra estuvo 36 horas allí adentro y que tuvo que abandonar la balsa que tenía asignada, por sus desperfectos técnicos, y debió refugiarse en otra que tenía capacidad para veinte integrantes, pero que en total trasladó a treinta y dos.

“Al ser tantos pasábamos un poco mejor el frío. Rezábamos, gritábamos, cantábamos, todo lo que se podía para distraernos de esa situación. No teníamos tiempo para pensar, debíamos asumir que nos habían bombardeado con dos torpedos el barco y nos urgía salir de eso”, sostuvo.

Los veteranos usarán las imágenes para crear un documental para el Museo de Malvinas.

Por otro lado, Ojeda, quien llegó temprano desde San Luis para revivir la experiencia, manifestó que le resultó muy difícil atreverse a concretar el desafío. “Pertenecía a la dotación del crucero y dentro de él estaba en propulsión, en las máquinas. Me tocaba tomar la guardia a las 16 y fue el momento en el que impactó un torpedo y tuve la bendición de Dios de que todavía no había bajado. Mis compañeros murieron todos, eran 18”, contó.

Asimismo, destacó que si bien tenían un operativo preparado en caso de urgencias, no todo salió como lo esperaban. “De la teoría a la práctica es todo totalmente distinto, por eso creo que si nos salvamos también es porque supimos manejarnos. La primera balsa a la que subimos se incrustó contra el buque, explotó y caímos todos al agua por cinco minutos; algunos no podíamos hablar por el frío y otros camaradas nos fueron rescatando”, dijo.

Nos cuesta un montón hablarlo y revivir esto, porque para nosotros lo que pasó en Malvinas fue ayer. José Ojeda

A pesar de que tenían algunos alimentos, caramelos, elementos de pesca y medicamentos, durante sus 39 horas a bordo no ingirió comidas ni bebidas. “No sentíamos esa necesidad y lo único que queríamos era que no se nos diera vuelta el bote. Además, teníamos un integrante quemado y otro con congelamiento de riñones a los que no podíamos descuidar", relató.

Luego de tantas horas de incertidumbre, los soldados fueron rescatados por equipos del ARA General Gurruchaga. Al subir, los tripulantes les quitaban la ropa y les colocaban la de ellos, ya que estaban todos mojados y entumecidos por los grados bajo cero.

“Nos cuesta un montón hablar y revivir esto, porque para nosotros lo de Malvinas fue ayer, pero aprendimos a convivir con eso y tratamos de transmitir lo que sucedió para que las nuevas generaciones conozcan lo que pasó y sean los portadores de ahora en más para seguir la lucha por la soberanía”, agregó con emoción.

Daniel Ponce, otro de los veteranos y presidente del Museo de Malvinas, que colaboró para que la iniciativa pudiera concretarse, contó que el equipo es uno de los primeros recuerdos grandes de la guerra que recibieron para exhibir.

“Siempre estuvo la idea de que alguien se atreva a subir. El año pasado no pudimos y hoy uno de ellos casi cancela, porque es muy fuerte volver a enfrentarse a esto. Creo que les sirvió para cerrar una herida y descargar una mochila emocional, y por eso estamos muy contentos. También usaremos las imágenes para crear un documental”, añadió.

Es muy fuerte volver a enfrentarse a esto. Creo que les sirvió para cerrar una herida y descargar una mochila emocional. Daniel Ponce

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