El dolor de la familia de Diego Gatica: “Nos arruinaron la vida por un par de zapatillas y una bicicleta”

Su mamá y hermana lo recordaron a dos meses de su asesinato y volvieron a cuestionar el accionar de la Justicia en San Luis. Graficaron el calvario que viven desde la muerte del agente de la Policía.


Pasaron más de 60 días del brutal ataque que le quitó la vida a Diego Gatica, el joven de 31 años que fue asaltado en el Corredor Vial. Para despojarlo de su bicicleta, un grupo de jóvenes lo golpeó de forma salvaje. Agonizó seis días en el Hospital Central “Ramón Carrillo”.

“Dos meses desde que nos arruinaron la vida. Por un par de zapatillas y una bicicleta”, escribió en las últimas horas su hermana, Ana Gatica. En un posteo a través de las redes sociales recordó los planes que habían estado realizando días antes de la agresión mortal.

Todo sucedió en la tarde del 5 de septiembre a la altura del Barrio Tibiletti cuando seis personas lo interceptaron para robarle. Cinco de ellos son menores de edad. El 11 del mismo mes, el nosocomio informó el trágico desenlace. Ese día, el joven tenía planificado festejar el primer cumpleaños de su hijo.

“Dos meses sin vos amor de mi vida, mamá te ama, necesito los abrazos hermosos que vos me dabas, extraño tanto que me invites a ver una peli, o me hagas escuchar música, o te acuestes a mi lado. Tengo el alma en mil pedazos”, expresó ayer su mamá, Carina Ledesma.

Por el hecho, dos personas están detenidas, aunque uno de ellos es por encubrimiento (compró la bicicleta que le robaron) y sobre otros tres pesa la prisión domiciliara. Respecto a los demás implicados no existen medidas coercitivas.

“Dos meses desde que me duele el alma y no puedo ser feliz”, continuó Ana. Describió además cómo lo vive el hermano menor, quien “te llora y no quiere ir a la escuela”. Respecto al hijo de Diego, mencionó que “lo nombra” como si lo viera entre ellos.

“Dos meses donde me di cuenta que la ma es más fuerte de lo que pensábamos, que el pa se pone fuerte frente a nosotros para que no lo veamos mal, que la abuela Ana no habla mucho pero estalló por dentro, que nuestra ahijada cuando ve tus fotos te reconoce y que nuestros primos hermanos te extrañan en casa reunión”, siguió la joven en el posteo.

Se detuvo en “cada taza de café que falta en la merienda con la abuela Ana” y por eso volvió a pedir “justicia y que la jueza que liberó a Lautaro Cruz también sea juzgada porque ella también es culpable de lo que pasó”.

Cruz había estado implicado meses antes en la agresión a otro policía. Estuvo detenido, pero espero en libertad el debate oral en su contra. Fue en ese lapso que protagonizó el asalto a Gatica.

Las palabras de la hermana del joven fueron más allá y apuntó la familia de uno de los implicados y a un funcionario de la Justicia: “Tiene tratados con un juez al que compran con cosas robadas”.

“De esta manera entran y salen. Cuantas veces caigan. Cuando critiquen a la Policía por la inseguridad, no sé equivoquen. Muchas veces los policías se quedan trabajando en causas incluso por muchas horas después de su horario de salida. Para que después un corrupto cambie cosas robadas por la seguridad del pueblo”, denunció en su cuenta de Facebook.

Por otro lado, dijo que en la Jefatura de Policía “trabajaba la madre de uno de los asesinos y ella ya sabía cuándo iban a ir a su casa a hacer allanamientos e hizo desaparecer cosas”.

“Se llama Marcela. Su sobrino también está involucrado y supuestamente están con domiciliaria. Andan en la calle. Ahora les interesa escolarizarse, cuando lo único que se merecen es desaparecer”, afirmó.

Lo último que se supo sobre la causa fue esta semana, pero se limitó a una resolución del Tribunal de Impugnaciones, que determinó que es el Juzgado Penal Juvenil quien tiene competencia para “aplicar, controlar, seguir, reducir y/o sustituir medidas coercitivas como socioeducativas para los dos adolescentes de 17 años” imputados y que cumplen con prisión domiciliaria.

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