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Empatía y mucho amor: fabricó cuatro bancos para personas con discapacidad motriz

Cristian mostró orgulloso uno de los bancos de la plaza San Martín, que fabricó en su casa. Fotos: Luciana Iglesias.
Cristian mostró orgulloso uno de los bancos de la plaza San Martín, que fabricó en su casa. Fotos: Luciana Iglesias.

Con el apoyo de su pareja, de su primo y de un amigo, el sábado los colocaron en las plazas San Martín y Sarmiento de la ciudad de Villa Mercedes.


Cristian Frontera tiene 43 años y hace tres que inició un emprendimiento, que es transportar en su camioneta a personas en sillas de rueda. Notó que en los espacios públicos no existía un banco para que ellos pudiesen disfrutar de actividades recreativas. Es por eso que ideó un proyecto para fabricar uno. Lo hizo con el apoyo y ayuda de su pareja, Cecilia Fernández, su primo Lucas Miloni y un amigo de la infancia, Miguel Ledesma. Lo primero que hizo fue describir en un papel el proyecto y presentarlo en la Municipalidad; una vez aprobado puso manos a la obra y, finalmente, el sábado los colocó en dos de las plazas más populares de la ciudad: la San Martín y la Sarmiento.

Fueron hechos con una estructura de metal, tienen dos asientos a los laterales y en el medio cuentan con un espacio para colocar una silla de ruedas. “La idea es que estando las tres personas sentadas sea un solo banco y no tengan que colocar la silla a un costado. Además para que las ruedas no se estropeen con el pasto, la Comuna, a pedido mío, fabricó unas plataformas, que posteriormente las pinté de azul”, contó el autor del proyecto.

El proceso de construcción fue en equipo; Cristian y Lucas midieron milimétricamente el espacio para las sillas de rueda manuales, eléctricas o las de niños. Para que sea llamativo, eligieron los colores de la bandera de la discapacidad: oro, plata y bronce, y los representaron con el gris, el amarillo y el anaranjado. "Mi primo es ingeniero electromecánico y me ayudó a hacer los planos y a fabricar el primer dispositivo. Yo soy técnico electromecánico y como sé soldar se me ocurrió hacerlo de hierro. Además, no es un material fácil de romper", agregó Frontera.

Desde el inicio de la idea, con la búsqueda de materiales y la aprobación del Ejecutivo hasta ver el producto terminado, pasaron cuatro meses aproximadamente. "El proyecto era hacer uno solo, pero la Municipalidad me pidió que sean cuatro. Me preguntaron adónde los ubicaría e inmediatamente dije en una plaza que sea concurrida, para que también puedan ir a pasar la tarde y tomar mate. Así surgió la elección de los espacios públicos", aseveró.

Asimismo, el hombre remarcó que para poder detallar su idea y presentarla a las autoridades, su pareja fue quien lo ayudó. "Y para amurarlos a la platea me acompañó un amigo de mi infancia, que tenía un hijo con discapacidad. Apenas supo lo que yo quería hacer, se interiorizó. Me dijo que quería formar parte de la iniciativa porque, a pesar de que su niño ya no está físicamente, él sintió que era una forma de seguir recordándolo", agregó el técnico electromecánico.

El primer banco fue el que más tiempo le llevó para terminarlo. Tardó más de una semana, pero a los tres restantes los pudo finalizar más rápido, ya que tenía el prototipo para usar. En la plaza San Martín pusieron un asiento en la esquina de Curupaytí y avenida Mitre y otro sobre calle Maipú. En la Sarmiento, uno está por Betbeder y el otro en Rivadavia. Frontera aseguró que su objetivo no es comercializarlos, sino que quiso colaborar con un "granito de arena" para que esas personas puedan disfrutar del aire libre.

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"Estoy muy contento porque ahora tengo un lugar para mí y para aquellos que tienen la misma condición que yo. Siempre evité venir a las plazas porque la gente no nos ve y nos lleva por delante. Este es muy cómodo, tiene la altura adecuada para poder apoyar la espalda. Voy a venir todos los fines de semana", dijo sonriente Oscar Maldonado, una persona con discapacidad motriz.

ED