En el corazón de las Sierras de San Luis: el Salto del Chispiadero

Qué tiene San Luis en sus lugares más recónditos, qué hay en sus rutas serenas, inspiradoras y fieles conductoras a destinos repletos de magia que nos invitan a recorrerlas. En un nuevo aniversario de la fundación de San Luis el turismo interno encuentra lugares peculiares, silenciosos y atrapantes como el Salto del Chispiadero.


Acompañados por la hospitalidad de los lugareños, sonrientes al ver llegar nuevas visitas y conectados con la naturaleza, los puntanos eligen espacios que son el marco ideal para disfrutar del fin de semana largo. Allí, entre las Quebradas del Cebollar y Las Higueritas nada puede sorprendernos más que la encantadora vista, acompañada de farallones, revestidos con abundante vegetación e historia. El techo, es el cielo sobrevolado de cóndores merodeando entre las cumbres lentamente dando lugar a los visitantes para capturar cientos de instantes en fotografías.

Imponente pero oculto, es casi impredecible, sus paredes son rugosas y conducen a una base. La pendiente se empeña en demostrar que el esfuerzo por llegar llevará 27 metros de obstáculos valiosos de la pena. Las chispas de agua comienzan a salpicar los rostros con una sensación de alivio causal y necesario que preparan la llegada.

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La cascada tiene 70 metros de altura, la mística del lugar es acompañada por mucho más que agua e inmensidad, una verdadera paz puede sentirse, las aves remiten la sensación de libertad, los viajeros atraviesan la experiencia única de ir por tan solo un lugar atractivo de San Luis que parece dejar varios episodios inconclusos.

Los turistas, reposados en gigantescas rocas, con los pies envueltos en la corriente de agua, extasiados ante el paisaje, reafirman la idea de que San Luis es su lugar en el mundo.

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