Este mes ya robaron 30 carteles que señalan arreglos en las calles de Villa Mercedes

La falta de letreros aumenta el peligro de que se produzcan accidentes, además de que aumenta los costos.


Aunque parezca increíble, para Obras Sanitarias Mercedes es habitual sufrir robos de los carteles que utilizan para señalizar los arreglos que realizan en las calles de la ciudad. Sin embargo, el organismo estatal denunció que los hurtos han crecido mucho y llegan a más de treinta en lo que va del mes.

El coordinador técnico de la institución, Guillermo Girardi, explicó que utilizan los letreros para alertar a los transeúntes y a los conductores cuando una hay tapa de cloaca rota, cuando realizan un trabajo, un recambio o queda el bacheo pendiente, con la intención de evitar siniestros en la vía pública.

“Sin embargo, después de señalizar, nos encontramos con que al tiempo falta el cartel y lo tenemos que reponer. Hemos puesto en un mismo lugar hasta tres veces en un lapso de tres días, es común”, lamentó el funcionario.

Pero si por mes solían perder entre siete y diez carteles, en lo que va de julio ya les sustrajeron el triple. Esta semana, incluso, fueron seis, que estaban entre las calles Betbeder y San Lorenzo, en Rivadavia al 700, y entre Montevideo y Potosí, todas zonas de mucho tránsito vehicular.

“Lo que más nos preocupa es que en el transcurso entre que se los roban y que nosotros lo detectamos, hay lugares peligrosos que quedan sin identificar y hay más riesgos de que se produzcan accidentes, y esto es cada vez más frecuente”, expresó.

Además, indicó que sufren este tipo de hurtos en diferentes zonas de la ciudad. “Sucede en todos lados: en el centro, en la periferia, en La Ribera...”.

Los carteles son de chapa, montados sobre una estructura de caño, con frases como “Estamos trabajando” o “Mantenimiento de Redes”, entre otras, y logos que identifican a OSM y la Municipalidad. Están pintados de blanco para que contrasten a la vista y tienen detalles refractarios para que se divisen de noche.

Girardi dijo que la hipótesis que manejan es que probablemente los roban para utilizar o vender los materiales, que son cada vez más costosos, porque de lo contrario no hay muchos argumentos para explicar ese tipo de acciones.

El otro problema que trae aparejado es que ante cada nueva sustracción, la institución debe aportar más fondos para reponer la confección de estos carteles, que están tercerizados a una empresa que ganó la licitación. “Cada cartel que falta es un gasto extra que se podría haber utilizado en otra cosa, en comprar más insumos, en seguir con las ampliaciones de red u otro tipo de tareas”, agregó. Y, por otra parte, dejan expuestos los arreglos y pueden estropear el resultado.

“Nosotros teníamos cartelería propia para los recambios de cañerías. El año pasado hicimos seis grandes; al principio se llevaron dos, después otro y así hasta que nos quedamos sin ninguno”, dijo.

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