Gil Pereg: tres retratos, tres historias alrededor de un hombre extraño

El israelí Gil Pereg podría enfrentar esta semana el veredicto de un jurado popular en el juicio que se le sigue por el asesinato de su madre y de su tía. Aquí, un recorrido por fotos que revelan los diversos prismas de un hombre que, para muchos, sigue siendo un misterio.

Gil Pereg enfrentará esta semana el veredicto de un jurado popular de 12 mendocinos que deberán decidir si es o no culpable por el asesinato de su madre, Phyria Saroussy, y de su tía, Lily Pereg. El juicio ya va por la mitad, y durante casi todo el proceso el célebre "hombre gato" estuvo en un cuarto aparte, ya que la jueza decidió que no lo admitiría dentro de la sala si se ponía a maullar. Y maulló.

Desde que comenzaron las audiencias, medios del país y también de Australia e Israel se han ocupado del tema. Pero Pereg tiene una historia, un pasado más allá del banquillo que hoy ocupa. Por eso es interesante observar algunos retratos de lo que podría ser su biografía, rota por estos días en pedazos difíciles de juntar.

1) El Floda

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PEREG HACE UNOS DIEZ AÑOS: CORPULENTO, SONRIENTE Y CON AMIGOS.

La primera imagen es de cuando Pereg llegó a Mendoza, hace más de una década. Según contaba, había "desertado del ejército de Israel", después pasó por Buenos Aires -decía que allí lo estafaron- y recaló en San Martín (Mendoza), donde mantenía un predio con canchas de fútbol y pádel. A veces mentía inventándose un pasado en Noruega.

El recuerdo es de un cumpleaños que probablemente festejó en el restaurante que el israelí tenía frente a la plaza departamental de San Martín. Por entonces iba al gimnasio y muchos lo conocían como "el Floda", ya que se hacía llamar Floda Reltih -Adolf Hitler al revés-.

Hay unas manos que se juntan, una muchacha que lo abraza

En el registro se lo ve mucho más robusto que ahora, y hay una muchacha que lo abraza, probablemente la exnovia que declaró esta semana en el juicio: la mujer contó que había tenido una relación con él en 2009. “Salimos unos siete meses. En ese momento era corpulento, tenía 5 teléfonos y 3 autos. Contaba con mucho dinero que le enviaban del exterior”, rememoró. E hizo una aclaración: “Nos alejamos porque él odiaba a los animales. Yo tenía perros y gatos y a él le molestaban. Una vez, pateó a un perro en plena calle”.

Cada vez que esta mujer declaró en la causa, se la vio incómoda, con ganas de no volver a cruzarse con Gilad.

Con el tiempo, Pereg se fue de San Martín. Compró el lote de calle Roca en Guaymallén, donde -según un testigo que también declaró en el juicio- un arquitecto lo estafó en 300.000 dólares. En efecto, hubo una denuncia por ese asunto y el profesional fue sancionado, pero el israelí no recuperó su dinero y se desanimó un poco. A su alrededor, el terreno quedó con canchas de fútbol a medio hacer. Entre la desolación iban y venían varios gatos.

2) El hombre en el castillo

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LA FOTO DE PEREG QUE SACÓ ALFREDO PONCE DURANTE AQUEL TÓRRIDO ENERO DE 2019. DETRÁS DEL RETRATADO SE VE LA CONSTRUCCIÓN EN LA QUE ESTABAN LOS CADÁVERES DE SU MADRE Y DE SU TÍA.

Esta segunda imagen ha sido reproducida muchas veces, pero guarda una historia que todavía no fue contada. Por respeto a sus protagonistas, su repaso será aquí sintético.

Se tomó en enero de 2019. Poco antes, habían desaparecido Phyria y Lily, pero Pereg aún no estaba acusado. Es más: él mismo había hecho la denuncia por averiguación de paradero y se mostraba ante la prensa reclamando para que "buscaran a sus familiares".

En medio del revuelo, un periodista -reservaremos aquí su nombre- consiguió ingresar al predio de la calle Roca y dialogar con él. Pronto empezó a sentirse inquieto: Pereg transmitía una energía rara y encima no lo dejaba salir. Entonces llamó al fotógrafo Alfredo Ponce, que actualmente es parte del equipo de MDZ.

"Este periodista me llamó cuando yo me estaba por ir a andar en bici. Al enterarme de que tenía la exclusiva, agarré la mochila y me mandé al predio. Golpeé, Pereg me dejó entrar, pero no dejó salir al colega. En ese momento estábamos los tres. Y el colega me decía 'negro, sacame de acá'. Entonces lo llamé al (Jefe de la Policía) Roberto Munives, para que nos ayudara a irnos. Era bastante preocupante porque estábamos ahí, completamente solos, con el tipo que después iba a ser acusado por el doble crimen".

Ponce le pidió permiso a Pereg para sacarle algunas fotos. "Pasamos ahí adentro, encerrados, como dos horas. Yo le decía al tipo 'bueno, nos vamos' y él se hacía el boludo y no nos abría. Mientras, teníamos que zafar de alguna forma. Ahí se nos ocurrió comenzar a hacerle más y más retratos y me lo fui llevando al fondo, hacia la zona a medio construir donde más tarde se encontrarían los cadáveres de Phyria y Lily. Le dije 'sentate ahí en esa viga' y apreté el botón de la cámara. No tenía la menor idea de que a pocos metros estaban las dos mujeres enterradas. Aquel día le hice como 70 imágenes".

Quien haya visitado el predio de la calle Roca sabe que no era fácil escaparse. "No había forma de saltar el portón ni la medianera, nos iba a ver. Así que tuvimos que pilotearla hasta que llegaron policías y le pidieron que dejara salir a la gente que estaba adentro", rememora Alfredo.

El "gato"

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PEREG JUSTO ANTES DEL JUICIO, ASISTIDO POR LOS MÉDICOS ¿ESTÁ LOCO O SIMULA?

Desde que lo detuvieron, Pereg empezó a maullar. Y como era de esperarse, el juicio por jurados que conduce la jueza Laura Guajardo gira alrededor de averiguar si se trata de un loco o de un simulador. Esta tercera foto refleja esa etapa más reciente, con el acusado en su rol de felino/humano que recibe medicación psiquiátrica. Algunos le creen y otros no.

En esa puja, el perito forense Mariano Castex es una de las cartas fuertes que tiene la defensa, representada por Maximiliano Legrand y Lautaro Brachetta. El especialista le realizó una larga entrevista al detenido, en la que este le reveló algunas cosas que supuestamente piensa sobre el mundo. En el audio se escucha decir a Pereg:

"Yo estaba en el Ejército de Israel y tenía muchos problemas de salud mental. Vi todas las cosas que hacen ahí las criaturas de dos patas. Todos los daños, toda la muerte, la guerra. Todo lo que hacen con la naturaleza, cómo la rompen (...) Yo nací criatura de dos patas, caminando como ustedes pero yo...¡no podía vivir nunca así! (...) Por ponerte de ejemplo… ¡los pollos! Que los llevan a una fábrica y los matan uno después del otro, los matan, los matan, los matan...".

Castex sostiene que se está ante un enfermo mental inimputable, que sin embargo debería permanecer encerrado porque es peligroso. La fiscalía, por otra parte, lleva varias jornadas presentando a testigos que afirman que Pereg es un hombre reñido con la higiene personal, pero que sabe perfectamente lo que hace.

"No se dejen engatusar", recalcó durante los alegatos de apertura el jefe de fiscales de Homicidios Fernando Guzzo, quien acompaña a su colega que llevó la instrucción, Claudia Ríos. Lo cierto es que si uno sólo de los jurados considera que Pereg tiene un problema mental, entonces el veredicto podría estancarse.

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