Giuliana Triberti: Una joven mercedina se graduó con mención honorífica en México

Giuli se recibió de licenciada en Economía y Finanzas. Tuvo el promedio más alto de la carrera y se convirtió en la más joven en trabajar en el Banco Central del país.


Hace muchos años que Giuliana Triberti dejó la tierra que la vio nacer. Pero, aun así, a miles de kilómetros de distancia, todavía se ocupa de dejar bien en alto el nombre de su Villa Mercedes natal. La joven se recibió de licenciada en Economía y Finanzas en el Instituto Tecnológico de Monterrey, una de las universidades más prestigiosas de México y de toda Latinoamérica, y recibió una mención honorífica a la excelencia académica, al haber obtenido el mejor promedio de la carrera: 96 puntos sobre un máximo de 100.

La flamante profesional emigró de Argentina junto a su familia cuando tenía apenas tres años y la feroz crisis de 2001 azotaba al país. "Nos mudamos por el trabajo de mi papá y nos fuimos adaptando de a poco. Primero llegamos a Tula, de Hidalgo, y después nos cambiamos a la Ciudad de México", contó.

Más allá de lo difícil que fue dejar atrás a los familiares y los amigos en busca de un mejor futuro, Giuliana les demostró a sus padres que el esfuerzo valió la pena. Ya en la preparatoria, que es el equivalente a los últimos tres años de la secundaria, obtuvo un diploma por tener uno de los tres mejores rendimientos de toda la escuela.

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"El objetivo principal de mis papás al venir fue encontrar una mejor educación para nosotras, para mi hermana y para mí. Y ver que eso resultó, que finalmente se logró obtener el título, creo que es lo que más los emociona a ellos después de tanto sacrificio", valoró.

Porque el Tec de Monterrey (como se apoda el establecimiento) es la universidad de mayor calidad educativa en tierras aztecas y la cuarta en toda la región, según el último ranking realizado por la compañía británica especializada en análisis de educación superior Quacquarelli Symonds (QS).

Sin embargo, es una institución privada que tiene "una colegiatura bastante alta", según calificó la joven. Por eso, tanto ella como su hermana Agostina, quien se graduó de médica cirujana, obtuvieron becas para realizar la cursada a lo largo de cuatro años y medio.

El buen promedio que consiguió en la preparatoria también le había permitido a Giuliana acceder a un intercambio estudiantil en Florencia, Italia. De esa experiencia nació su interés por estudiar lo que hoy se convirtió en su profesión. "Tuve la oportunidad de conocer una familia hermosa. Y ellos me hablaron mucho de ligar la economía con el arte y me contaron muchas historias que me llamaron la atención. Y lo que más me gusta de esta disciplina es pensar en cómo impacta en el bienestar social de las personas", dijo.

Triberti recibió su título y su mención honorífica la semana pasada, en un multitudinario acto de graduación con todos los estudiantes de la universidad que terminaron sus estudios. Sin embargo, antes de estar recibida, la mercedina ya había dado otro paso importante: con sus 22 años, se convirtió en la trabajadora más joven en ingresar al Banco de México, que es la institución financiera central.

"Estoy en el área de Asuntos Internacionales. Lo que nosotros estudiamos son los indicadores de otros países y cómo pueden afectar a la economía nacional. Hacemos informes diarios, semanales, mensuales, trimestrales y anuales", detalló.

Entre esas investigaciones, cada tanto a Giuliana le toca revisar los datos que llegan de Argentina, que le resultan poco alentadores. “Me causa preocupación, sobre todo por las consecuencias que tienen esos números. Cuando analizamos que la inflación argentina se destaca entre el resto de Latinoamérica, lo que se me viene a la mente es todo el bienestar que se pierde y cuánta gente está pasando en un estado económico en el que no puede comprar una canasta básica”, lamentó.

Porque si bien partió cuando era muy pequeña, todavía tiene arraigado el amor por la celeste y blanca. “Lo que tenemos más arraigado es el mate, mis padres lo toman a diario, pero yo lo hago cuando tengo que estudiar porque es mi mejor recurso en vez del café. Además, cada feriado argentino intentamos celebrarlo. Para el Día de la Bandera, mi mamá por lo general prepara un locro y tratamos de conservar las tradiciones”, reveló.

La pandemia, además, redujo más la frecuencia con la que podían viajar a San Luis para ver a sus abuelos, a sus tíos y sus primos. Sin embargo, la joven conserva los mejores recuerdos de la calma de las calles mercedinas. "Las navidades eran lo mejor, en el garaje de mi abuelo, comiendo asado. Me gustaba mucho la tranquilidad de caminar allá y jugar hasta tarde, algo que acá no se puede hacer porque la inseguridad es más alta", comparó.

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