Imputan a 2 policías de Villa Mercedes por entrar a robar a una casa

Ambos efectivos de la Comisaría 11ª fueron liberados ayer, después de estar detenidos siete días uno y ocho el otro.


Después de prácticamente una semana de encierro, los policías Esteban Rafael Quiroga Cortez y Marcos Sosa Muñoz fueron liberados. De lo que no consiguieron liberarse fue de las acusaciones en su contra. Ambos efectivos de la Comisaría 11ª de Villa Mercedes siguen imputados por sustraer varias herramientas de trabajo de un domicilio, al cual entraron con la excusa de que investigaban un robo valiéndose de sus roles como miembros de la fuerza.

Si bien en un principio el fiscal instructor 4, Leandro Estrada, formuló cargos por "Extorsión" contra los uniformados, finalmente Quiroga Cortez y Sosa Muñoz quedaron imputados por el delito de "Hurto calificado por ser miembros de la fuerza policial" en carácter de autor y de partícipe necesario respectivamente, detalló el fiscal.

Las pruebas con las que Estrada levantó cargos contra los efectivos fueron, principalmente, los "testimonios de tres miembros de la familia del damnificado, seguimiento del vehículo policial y entrevistas a personal de la fuerza", comentó.

Quiroga Cortez fue detenido el lunes 19 y su cómplice al día siguiente, recordó el funcionario judicial.

El robo por el que uno estuvo ocho días en un calabozo y el otro, siete, y por el que ambos fueron pasados a disponibilidad, es decir, no pueden volver a ejercer su función de policías en tanto sean investigados, sucedió en la madrugada del 31 de octubre.

Aunque en un primer momento trascendió que la madre de la víctima había denunciado el hecho, Estrada luego confirmó que se enteró del caso a través del comentario de un tercero.

El día en cuestión, entre las tres y cuatro de la mañana, los imputados llegaron hasta la vivienda del damnificado. Según los testimonios, Quiroga Cortez habló con la dueña de casa y le preguntó si estaba su hijo, quien vive al fondo del domicilio. Luego le consultó si le daba permiso para entrar a revisar, de lo contrario se vería obligado a pedir un allanamiento.

El oficial habló con el hijo de la mujer. Le dijo que le había mostrado a su madre una orden de requisa para llevarse, entre otros elementos, una amoladora y una soldadora. El muchacho le dio permiso y cargó las herramientas en la patrulla, donde estaba Sosa Muñoz.

Una vez que los oficiales se fueron, al hablar con su madre, el chico descubrió que no había tal orden de allanamiento.

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