Juzgan a un arquitecto por estafar a un cliente en una obra

La víctima pagó el 90 por ciento del trabajo y le entregaron una casa con peligro de derrumbe.


La Cámara Penal 2 Residual de San Luis empezó a juzgar al arquitecto Mario Farabelli por estafar a Rolando Alfredo Gatica, un médico que le había pagado a él y a un maestro mayor de obra por la construcción de una casa en Juana Koslay. En lugar de eso, recibió una vivienda inconclusa, mal construida y con peligro de derrumbe. Es la segunda vez que va a juicio.

Farabelli había sido absuelto hace tres años por el beneficio de la duda. Dos años después, esa sentencia fue anulada por el Superior Tribunal de Justicia (STJ). La Corte provincial entendió que el fallo era "incongruente y arbitrario". En el primer juicio, el arquitecto compartió imputación con el maestro mayor de obra Walter Mercau pero, a diferencia de Farabelli, él sí fue condenado a tres años de prisión en suspenso.

Por aquel entonces, la Cámara de Apelaciones 2 determinó que la responsabilidad penal del arquitecto no fue demostrada ni por la Fiscalía ni por el denunciante. Concluyó que no quedó probada ninguna obligación del acusado en la obra, tampoco que haya existido un ardid ni una complicidad con Mercau. Por todo ello, fue absuelto.

Pero el 21 de abril de 2021, el STJ dejó sin efecto la resolución de la cámara respecto del arquitecto y ordenó "devolver los autos" para la realización de un nuevo debate oral.

El segundo juicio, que empezó el lunes y continuará este mièrcoles, es llevado adelante por la camarista Adriana Lucero Alfonso, de la Primera Circunscripción, y las juezas Virna Eguinoa y Sandra Erlich, de la Segunda Circunscripción.

Farabelli llegó a esta instancia del proceso con un pedido de pena por parte de la fiscal Elizabeth Giménez a cinco años y medio de prisión. Luego de la lectura de la requisitoria fiscal, el tribunal le consultó al acusado si deseaba declarar, y el arquitecto, quien es defendido por Aldo Giuliani, respondió que no.

El damnificado, en cambio, sí reiteró lo que había denunciado en octubre de 2011. Gatica contó que pese a que vivía en Buenos Aires, en 2006 decidió comprar un terreno en Juana Koslay porque tenía la idea de mudarse a San Luis con su familia.

A principios de 2009, luego de alquilar una casa frente al ex Walmart (hoy Changomas), empezó a buscar constructores. Fue a través de un aviso clasificado que dio con Mercau.

Él le recomendó como director técnico de la construcción a Farabelli. Luego de varias reuniones con el arquitecto y el maestro mayor de obra, cerró trato con ellos por 200 mil pesos.

Los trabajos empezaron en mayo de 2010, con la promesa de que estarían concluidos en tres o cuatro meses.

Ese año, en julio el médico tuvo un accidente. Pese a eso, él y su esposa viajaron a San Luis para supervisar las tareas. "Yo les dije que no fueran a frenar, porque el dinero estaba. Nunca faltó plata. Y la obra iba rápido, pero no sabía que iba mal", dijo.

"En octubre vi que los trabajos se empezaron a estancar. Iba y había solo dos albañiles", relató. Lo llamó a Mercau, pero él no le respondía. Después se contactó con Farabelli y solo así pudo acordar una reunión con Mercau, quien hacía caso omiso a sus llamados.

"Mercau me salió con que iba a postergar la obra, que ya había hablado con el arquitecto, porque faltaba plata, cuando yo le había entregado 180 mil pesos", recordó. "Incluso bajé mis pretensiones, les dije que no hicieran lo de las cañerías, pero no quisieron hacer más nada", agregó.

Gatica explicó que un problema de visión no le permitió, en un principio, advertir que la vivienda tenía más imperfecciones que aquellas que le había señalado al acusado en un primer momento.

De hecho, en un informe que el arquitecto de la Municipalidad de Juana Koslay, Mariano Ledesma, hizo como jefe del Programa de Obras Públicas y Privadas Municipales, recomendó que la “construcción realizada hasta el momento sea declarada obra en mal estado”, y solicitó que fuera demolida en su totalidad "por encontrarse en peligro de colapso que puede provocar daños a terceros”.

"Le recordé a ellos que había un contrato de por medio y me dijeron que igual iban a abandonar", rememoró el denunciante. Dijo que, antes de irse, le manifestaron: "Andá a la Justicia, que vas a demorar más que arreglando con nosotros".

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