Juzgan a un joven que mató siendo menor y en medio de un robo

Imputado. Dio sus datos personales ante el tribunal pero no quiso declarar. Foto: Martín Gómez
Imputado. Dio sus datos personales ante el tribunal pero no quiso declarar. Foto: Martín Gómez

Al momento del crimen Leonardo Magallanes tenía 16 años. La víctima, quien quiso defender a su esposa, fue apuñalado.


El testimonio de Norma Ti-ssera fue movilizador. “Parece que estuviera viviendo todo de nuevo en este momento. No saben por lo que he pasado. Por lo que han pasado mis hijos”, les dijo al tribunal y a un fiscal, que le pedían que se calmara y que ordenara su relato. Le tocó recordar cómo mataron a su marido frente a sus ojos, en 2020, y debió hacerlo a menos de cuatro metros del acusado, ayer, en la primera audiencia del juicio por el homicidio de José Garro. A pesar de que le advirtieron que no se dirigiera directamente a Leonardo Nicolás Magallanes, el acusado, la mujer lo increpó al terminar su relato, señalándolo con el dedo mientras vociferaba: “¡¿Por qué hiciste esto?! ¡¿Por qué?!”.

La madrugada del 13 de abril de hace dos años, Garro recibió una puñalada mortal en la tetilla izquierda, de 16 centímetros de profundidad y que le perforó la aorta torácica y le provocó una hemorragia irreversible. Fue dentro de la vivienda que compartía con su esposa, en Uruguay y Gobernador Ortiz Estrada del barrio San Martín de la capital, mientras intentaba defenderla del ladrón en su propiedad: Magallanes, quien entonces tenía 16 años recién cumplidos.

A principios de abril de este año, el fiscal de Cámara 1 Fernando Rodríguez y el defensor de Magallanes solicitaron un juicio abreviado para que el chico, quien ya tiene 18 y cumple prisión preventiva en el Penal de San Luis, fuera condenado a 8 años de cárcel por el crimen, que admitió para obtener el beneficio. Pero días después, el tribunal rechazó ese acuerdo por considerar necesario el desarrollo de un juicio oral y público para arribar “a la verdad real”, fundamentó la jueza Adriana Lucero Alfonso.

Ayer, la etapa probatoria del debate arrancó con el testimonio de la viuda. “El día anterior fue Pascuas, el domingo 12, así que (José) compró asado y empanadas. Comimos al mediodía con nuestro hijo, miramos televisión por la tarde, tomando mate, y a las 20 o 21 cenamos empanadas que habían quedado del mediodía”, recordó. También que esa noche hubo una fuerte tormenta con granizo y que ella y “Pepe”, como le decía, dormían en habitaciones separadas porque él estaba operado de la cadera y ella, recuperándose de un tratamiento contra el cáncer y de un golpe en las manos. “Siempre usamos el despedirnos. Nos dimos un beso y le dije chau, ‘Pepe’, que Dios te bendiga”.

Tissera estimó que el ladrón ingresó pasadas las cinco de la madrugada, que aún no amanecía y que primero se dirigió a la habitación en la que estaba ella. “Fue este el que entró”, dijo señalando a Magallanes en la sala. “Me mostró un cuchillo, me dijo callate, agarró el celular que tenía en mi mesa de luz y se lo metió en el bolsillo. Me levanté como pude y le pegué un empujón”, contó la mujer y dijo que en ese primer forcejeo ella resultó con varias heridas cortantes en el pecho y un brazo.

Fue entonces cuando Garro entró en escena, sacó a Norma del medio y se abalanzó sobre el ladrón, quien le provocó dos cortes superficiales antes de la puñalada, que lo hizo desvanecerse.

La testigo dijo que el intruso la llevó de nuevo a su habitación, intentó taparle la boca con un trapo y que repetía “ustedes tienen mucha plata, ¿dónde está?”. Ella contestó que no tenían, que eran jubilados, y le entregó unos dos mil pesos que tenía a mano. Él insistía: “Dame la plata o vas a quedar como el valiente”, dijo Tissera.

Finalmente, el homicida huyó con ese dinero, un bolso azul, dos pares de zapatillas, una campera de la mujer y otra de Garro, un tensiómetro de muñeca, el celular de la mujer, un anillo fantasía y una alianza de oro que le sacó de la mano. Esa joya tenía inscriptos el nombre de Norma y la fecha de las bodas de oro, que el matrimonio había cumplido hacía poco, recordó José Osvaldo Garro, el hijo mayor, el segundo testigo en pasar por el estrado.

El hijo de la víctima recordó que fue el primero en llegar a la escena (vive a cuatro cuadras), que no pudo hallar signos vitales en su padre y que llevó a su madre a la cocina para que no lo viera. Allí, arriba de la mesa, estaba el cuchillo ensangrentado con el que hirieron al Garro. “Lo conozco perfectamente porque es un cuchillo que yo le arreglé a mi madre para cocinar”, contó, lo describió y dijo que era un utensilio que, por su filo, estaba siempre escondido para evitar que los niños que frecuentaban la casa lo tocaran.

Entre otros detalles sobre los bienes que se llevaron, Garro hijo siguió el hilo de una hipótesis que ya había lanzado su mamá: que no fue un robo al voleo ni ocasional, sino que Magallanes habría contado con el dato de que los jubilados vivían solos y que iban a concretar la venta de unos animales de campo.

“Para mí, nos seguían”

“Esto no fue al voleo, fue premeditado. Me dijo (el homicida) ‘vos tenés mucha plata de los animales’. Para mí, nos seguían”, mencionó Tissera en su testimonio cuando un abogado le preguntó si ya había sufrido otros robos antes.

A su turno, su hijo comentó que efectivamente pensaban achicar la hacienda del campo que tenía su padre porque la sequía y el valor del alimento no les permitían mantener en buenas condiciones a todos los animales, pero que no habían concretado ese negocio, que era una intención.

También recordó que al revisar el perfil de WhatsApp del número de su madre notó que quienes tuvieran el teléfono en su poder tras el robo habían cambiado la foto de Norma por la de una niña. Y que en el aparato de su padre, que había quedado en la mesa de la cocina bajo unos papeles, había un detalle extraño: “No usaba WhatsApp. No se relacionaba con gente que lo usara. Difícilmente escribía un mensaje de texto. Pero ese día, del hecho, había un mensaje de un hombre joven, a las 00:40, que le decía ‘hola’. Fue extremadamente raro, nunca recibía un mensaje de WhatsApp y la noche que lo mataron sí”, lanzó.

Publicidad