Lucas Bea cumplió su sueño de tener una nueva silla de ruedas motorizada

Lucas disfruta de su regalo navideño y de haber cumplido un sueño: poder movilizarse sin pedir ayuda. Fotos: Luciana Iglesias.
Lucas disfruta de su regalo navideño y de haber cumplido un sueño: poder movilizarse sin pedir ayuda. Fotos: Luciana Iglesias.

Las autoridades habían iniciado una campaña solidaria, pero el gobierno provincial se la regaló para Navidad.


Este lunes, un regalo de Navidad llegó a las instalaciones del Instituto Cultural y Recreativo del Discapacitado (Icred). Lucas Bea, uno de sus alumnos más antiguos, que hace 25 años que asiste allí, cumplió el sueño de tener una nueva silla de ruedas, pero esta vez con motor. Como hacía mucho tiempo que pedía una y la suya, que era manual, necesitaba una renovación, las autoridades del establecimiento iniciaron una campaña solidaria para comprarla, pero la iniciativa llegó a oídos del ministro de Obras Públicas e Infraestructura, Alberto Rodríguez Saá, e inició el expediente para que el muchacho de 33 años la recibiera.

Era un niño cuando Lucas comenzó a concurrir al instituto. "Esta es mi segunda casa, ellos son mi familia y voy a seguir viniendo", dijo. Luego agregó que desde pequeño deseaba tener una silla con estas características para no depender de nadie que lo lleve a todos lados. "Hoy estoy cumpliendo un gran deseo, es muy cómoda, estoy aprendiendo a usarla, pero no me bajo más, voy a dormir acá", sostuvo entre risas.

1640686468670.jpg

Hoy estoy cumpliendo un gran deseo, es muy cómoda, estoy aprendiendo a usarla, pero no me bajo más (Lucas Bea)

Su familia lo acompañó al edificio de la entidad, porque todos sabían de la sorpresa, a excepción de él. "Cuando me dijeron de hacer una campaña o una colecta, los autoricé inmediatamente, pero sé que es muy costosa y no me imaginé que iba a llegar tan rápido. En menos de dos meses la consiguieron, estamos muy felices", contó Marisa Sosa, la madre del estudiante.

Lucas nació con una parálisis cerebral. En ese momento el diagnóstico médico no era el más deseado por los padres, ya que no le pronosticaban mucho tiempo de vida. Pero se supera día a día, y la imposibilidad de caminar no fue un impedimento para socializar con sus pares. Le gustaría ser locutor, ya que siempre en los actos es el dueño del micrófono. También canta y de a poco se fue animando a divertir a todos sus compañeros, su familia y amigos.

"Un día llegué y él estaba como todos los días, y lo llamé a la dirección y le dije '¿Qué te parece si antes de que termine el año conseguimos la silla que tanto querés?'. Inmediatamente le brillaron los ojos de alegría y me dijo que sí. Fue ahí cuando comenzamos a publicarlo en las redes sociales, Facebook e Instagram, en los grupos de WhatsApp y en algunas radios. Todos fueron el nexo para que el ministro se contacte, nos pregunte las medidas, lo que pesa, todo lo necesario para concretar la compra. Costó 469 mil pesos", precisó Alejandro Maranguello, el presidente de Icred.

También remarcó que quisieron darle esta sorpresa porque es una persona muy resiliente, alegre y positiva. "Jamás está de mal humor y destella felicidad, eso nos parece muy digno de admirar porque uno muchas veces se hace problema por cosas muy pequeñas, y hablar con él nos da un empuje para seguir y cambiar la visión totalmente", aseveró.

Jamás está de mal humor y destella felicidad, eso nos parece muy digno de admirar. Nos enseña a diario (Alejandro Maranguello)

La silla llegó a manos de las autoridades de la institución antes de Navidad, pero como Lucas había viajado a festejar la Nochebuena con familiares en Naschel, debieron reprogramar la entrega. "No tenemos palabras de agradecimiento a todos los que se comprometieron con la campaña, especialmente a los periodistas que difundieron y lograron que se haga realidad", acotó el presidente.

Con un nudo en la garganta, una sonrisa amplia y los ojos brillosos, el muchacho estrenó su movilidad. "Acá vengo en transporte, pero me gusta hacer muchas cosas y creo que esto me ayudará a superar barreras y a insertarme en la sociedad, porque muchas veces me he encontrado con limitaciones que no me hicieron sentir bien. Pero ahora voy a poder ir adonde yo quiera sin tener que molestar a nadie para que me lleve", enfatizó Bea.

Lucas vive a unas cuarenta cuadras del Icred, habita una casa en el barrio Mil Viviendas junto a su hermano de 20 años, su mamá y la pareja de ella.

Publicidad