Miriam, la mujer que nació en una casilla de ferrocarril y llegó a Justo Daract para saludar al tren

Con 65 años, hija y hermana de obreros ferroviarios, viajó vía terrestre desde Villa Valeria, Córdoba, para ver y sentir la formación que, tras 30 años, regresó a la provincia. “Esta llegada me genera una felicidad muy grande. Para mí, el ferrocarril es todo”, contó con una Bandera Argentina sobre la espalda.


Los andenes de Justo Daract no serán los mismos. El sueño se hizo realidad y el tren de pasajeros volvió a un pueblo que respira aire ferroviario.

Todo fue emoción y alegría en la soleada tarde daractense. Nadie se quiso perder la llegada de esa mole de acero pintada de celeste y blanco que tiraba siete vagones. Ese fue el caso de Miriam Goñi, una vecina de Villa Valeria, Córdoba, quien viajó hasta San Luis vía terrestre solo para ver el arribo del tren y sentir su paso lleno de potencia, cargado de reencuentros.

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La mujer estaba sola, parada al costado de las vías. En silencio, solo acompañada por sus pensamientos, abrigada por la nostalgia. Desde lejos se la podía ver envuelta en una Bandera Argentina que sostenía con orgullo. Al oír la bocina que varias veces hizo sonar el maquinista, Miriam no pudo frenar su emoción, los recuerdos de toda su vida la invadieron y dos lágrimas gruesas recorrieron su cara al recordar aquellos años. Aquellos momentos florecieron inmediatamente.

“Mi padre era ferroviario y arreglaba las vías. Nací en una casilla del ferrocarril y hoy, con 65 años, tengo una emoción inmensa”, expresó envuelta en llanto la mujer de 65 años.

Sola, apartada del resto de la gente, pero muy cercana en las emociones, Miriam esperó la llegada del tren. “Es un honor para mí estar acá. Todo esto trae mucha nostalgia, por la gente humilde que podía viajar antes en el tren y ahora le va a hacer mucho favor en la economía de los humildes. Es algo grandioso”, contó.

Al paso de la formación, a manera de saludo, la señora levantó la bandera con orgullo y comento: “Esto le llena el alma a todos los argentinos. Yo tenía que venir. Como sea pero debía estar acá, por mi familia. Soy hija y hermana de ferroviarios. Nadie me invitó, leí en las noticias sobre esto y me puse feliz. Solo pensaba en este momento, en venir a Justo Daract y saludar al tren que tanto le dio a mi vida”, relató la mujer mientras las lágrimas seguían brotando de sus ojos celestes.

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