Negó haber golpeado con un casco a su primo y haberle robado

Camino a la audiencia de imputación de cargo. Flores quiso dar su versión del hecho ocurrido el pasado lunes. Foto: Martín Gómez.
Camino a la audiencia de imputación de cargo. Flores quiso dar su versión del hecho ocurrido el pasado lunes. Foto: Martín Gómez.

A Sergio Flores le dictaron 120 días de prisión preventiva. La querella pidió que se investigue a otros posibles partícipes.


Antes de ser notificado de que seguirá preso y después de que el representante del Ministerio Público Fiscal, la abogada querellante Olga Allende y el abogado defensor, Iván Coria, dieran los fundamentos de su postura ante la acusación, Sergio David Flores optó por declarar. Centralmente, el joven dijo que el domingo había visto con allegados el partido de River y Racing en su casa, en el barrio República de San Luis, que luego, durante la noche dominical y la madrugada del lunes estuvo bebiendo alcohol junto a algunos de ellos y que a la mañana bien temprano, alrededor de las 7:30, salió con un amigo a comprar más vino y se cruzó con su primo, Sergio Benítez, quien le tiró la moto encima. Negó haber golpeado a Benítez con un casco en la cabeza —y por ende, ser el responsable de las lesiones que lo llevaron a estar en terapia— y haberle robado la moto.

Flores salió ayer a la siesta de la audiencia de imputación de cargo que se celebró en la Sala de Oralidad 2, en Tribunales de San Luis, con una certeza: que pasará los próximos cuatro meses en la cárcel. Y es que el juez de Garantías Marcelo Bustamante Marone le impuso 120 días de prisión preventiva, en sintonía con el pedido que había hecho minutos antes el fiscal Ricardo Barbeito para proseguir con la investigación. Al salir de ahí, los efectivos del Departamento Homicidios trasladaron al acusado de 20 años al Servicio Penitenciario Provincial.

Flores dijo que él reaccionó dándole a su pariente un golpe cerca de la boca, pero negó haberle pegado con el elemento protector y luego haber huido en el rodado de la víctima. Esos golpes en la cabeza determinaron que Benítez tenga las graves lesiones que exigieron una operación y que lo mantienen en el Hospital Central “Doctor Ramón Carrillo” en coma farmacológico y con respirador artificial.

Benítez puso ambas acciones, la de los golpes en el cráneo y la de la sustracción de la moto, en cabeza de otras dos personas, un hombre y una mujer. Aseguró que un vecino que lo acompañaba a comprar bebida fue quien tomó el casco, comenzó a pegarle a Benítez en la cabeza y le quitó algunas prendas que vestía y que a la moto se la llevó una joven, que sería la novia de ese otro hombre.

El acusado reconoció también que con su primo había tenido previamente un inconveniente. Dijo que en medio de una discusión familiar, Benítez, por efectuarle un golpe a él, terminó dándoselo a su madre, cuestión que lo ofuscó. Y dijo que por ese altercado, cuando le tiró la moto encima, respondió dándole a Benítez el puñetazo que hizo que perdiera el control y cayera.

El fiscal encuadró la conducta de Flores en un “Robo agravado por lesiones graves”. Es decir, consideró que atacó a su pariente con el fin de apropiarse de su moto. Hizo una sintética reconstrucción de los hechos a partir de lo que surge del Informe Policial Homologado (IPH), de otros elementos probatorios y de testimonios recogidos. Destacó que a Benítez, a quien la Policía halló ensangrentado, tirado en la calle y semidesnudo, alcanzó a manifestar antes de desvanecerse que quien lo había atacado había sido su primo. Y dijo que la propia novia del herido acreditó la sustracción del rodado.

También dio los fundamentos de por qué el juez debía imponerle la prisión preventiva: refirió que había elementos concretos que marcan su participación en el hecho como autor, que veía un riesgo de entorpecimiento de la investigación (por la relación con testigos clave y por su vínculo con la víctima), señaló que se fugó luego de la agresión y que tiene una condena en suspenso por un “Robo en poblado y en banda”.

Allende, quien representa a la madre de Benítez, solicitó en la audiencia que se profundice la investigación de tres personas más —e incluso brindó datos de identidad y algunas referencias de dos de ellos— y requirió que, en caso de considerarlo pertinente, el fiscal amplíe la acusación, incluyéndolos como coautores. Para ella es imposible que una acción con un resultado tan grave haya sido ejecutada por una sola persona.

En virtud de lo que narró su defendido, Coria expresó que difería con la calificación del hecho realizada por el fiscal y consideró que no hubo premeditación, es decir, una intención previa de atacarlo con el propósito de apropiarse de la motocicleta.

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Tags: policiales