Operaron a Juan David en Buenos Aires, su mamá necesita ayuda para costar su estadía y la comida

El chico de 13 años fue intervenido esta mañana en el Hospital “Doctor Ricardo Gutiérrez” por la enfermedad “de pecho hundido”. Si bien por estas horas se encuentra en terapia intensiva por los cuidados que requiere, el procedimiento salió bien.


Juan David Romero, oriundo de la localidad de San Francisco del Monte de Oro fue, fue operado esta mañana en la ciudad de Buenos Aires por la enfermedad conocida como “pecho hundido” que había afectado su salud.

La intervención se realizó en el Hospital “Dr. Ricardo Gutiérrez”, y según la mamá del menor, Silvia Amieva fue exitosa. Las próximas horas, el chico permanecerá en el terapia intensiva donde se analizará su evolución.

La mujer volvió a pedir ayuda a la comunidad. En concreto necesita reunir dinero para mantenerse en la ciudad porteña hasta que los médicos den de alta a Juan.

“Lamentablemente me he quedado sin dinero para la comida y los gastos necesarios que podemos llegar a tener, como agua mineral, o cosas de higiene. Tuve que comprar toallones y sábanas porque yo tengo uno, pero debemos tener al menos dos”, explicó Amieva.

Ya llevan dos semanas instalados en la Ciudad de Buenos Aires y ella cree que estarán otros 15 días: “Teníamos fecha para el 2 de mayo, pero no se la pudieron realizar porque en el nosocomio hubo un brote de coronavirus por lo que se suspendió e implicó más gastos que no tenía previsto”.

“Gracias a Dios salió todo bien, fue bastante complicada la operación porque le colocaron seis planchetas de titanio, y duró 6 horas”, señaló la mamá.

Para colaborar, las personas pueden hacerlo a la cuenta de Mercado Pago a través del número de Silvia, 2664-664378.

Para reunir dinero, Silvia hizo empanadas y vendió pan. También la ayudaron con rifas y diferentes eventos, dado que es madre soltera y es beneficiaria del plan de inclusión.

Aunque San Luis tiene un hospital de última generación, el niño tuvo que viajar desde su pueblo del norte provincial hasta la capital argentina, sin escalas, para conseguir una mejor calidad de su vida. El Gobierno fue quien gestionó el traslado bajo el argumento que en Buenos Aires “el niño estaría en las mejores manos” y la tecnología necesaria.

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