Parálisis de sueño, un episodio angustiante y frecuente: qué es y cuándo consultar

La mitad de las personas lo sufren al menos una vez en la vida, estiman especialistas. Pero algunos casos requieren atención.


La escena puede resultar muy angustiante: una persona está viviendo un sueño de manera consciente, pero no puede moverse. El cuadro se agrava si lo que se está teniendo es una pesadilla: sentir una amenaza real sin tener la más mínima capacidad de reacción.

Afortunadamente el episodio dura poco, pero tiene la intensidad suficiente como para dejar a la persona sobresaltada por varios minutos, e incluso puede llegar a sentir que su corazón late más rápido.

Es probable que a muchas personas esta descripción les resulte conocida: según la neuróloga especializada en medicina del sueño María Celia Daraio esto le ocurre, al menos alguna vez, a alrededor de la mitad de las personas.

Sin embargo, comprender el proceso mediante el cual esto pasa puede ayudar no solamente a tomar medidas para prevenirlo, sino también a no desesperar, y saber cuáles son las señales de alerta para consultar.

Qué es la parálisis del sueño

La parálisis del sueño es una parasomnia (experiencias no deseadas del sueño según las define la clínica Mayo), en la cual se produce una superposición entre el estado de vigilia -el estar despierto y consciente- y aspectos del sueño REM, según indica Daraio, que se desempeña en DIM Centros de Salud.

Recordemos que el sueño REM es un momento de sueño profundo, precisamente en el que soñamos. En esta fase, la mayor parte del cuerpo se paraliza para no actuar lo que estamos soñando, y eso explica que gran parte de los músculos voluntarios del cuerpo no respondan.

El problema en la parálisis del sueño es que las imágenes oníricas aparecen estando totalmente conscientes de lo que está ocurriendo.

“La naturaleza es sabia, por eso, mientras soñamos hay un circuito neurológico muy específico que paraliza nuestros músculos para evitar que actuemos los sueños y en ese caso dañarnos o dañar a otros”, detalla.

Y agrega: “Es este circuito el que permanece activo aunque estemos despiertos, solo permite mover el músculo diafragma para seguir respirando normalmente, además de los músculos que mantienen la función del corazón, la circulación y todas las funciones vitales”.

En tanto, las imágenes que vemos -que define como “alucinatorias”- son parte del contenido de los sueños.

Un episodio angustiante pero transitorio

Afortunadamente, como indica Stella Maris Valiensi, doctora en Neurología y autora del libro “La ruta del sueño”, esta incapacidad de realizar cualquier tipo de movimiento voluntario es transitoria, y dura solo unos segundos.

“Suele presentarse entre el sueño y la vigilia, habitualmente al despertarse por la mañana. Las personas sienten que no pueden moverse, como si el cuerpo no respondiese, por ejemplo quieren gritar y no pueden. Suele acompañarse de una gran sensación de angustia”, describe.

Parálisis del sueño: qué hacer

En este escenario, lo ideal sería poder mantener la calma. “Es importante no desesperar, si uno comprende el mecanismo, puede comprobarse que cuanto más uno se asuste, peor se sentirá”, advierte Daraio.

Por eso, recomienda intentar relajarse y concentrarse en los músculos que sí pueden moverse: “A veces son los ojos, a veces algún dedo, y lo ideal es moverlos lo más rápido que se pueda. Esto puede sacar rápidamente a la persona de la parálisis, y así terminar de despertarse”, indica.

En el mismo sentido, Valiensi recomienda recordar que se trata de un proceso temporal, “en el que en realidad no corremos ningún peligro, dado que seguimos respirando”, tranquiliza.

Cuándo consultar: la importancia de descartar narcolepsia

Las personas que sufren con frecuencia episodios de parálisis del sueño y además sienten fuertes deseos de dormir durante el día deberían realizar una consulta, “para evaluar algún desorden del sueño, como la narcolepsia”, advierte Daraio.

La especialista explica que la narcolepsia es una enfermedad neurológica rara mediante la cual se genera una respuesta autoinmune que lesiona un grupo muy chico de células del tronco cerebral que regulan los estadios de sueño y de vigilia, entre otras cosas.

Aparece por lo general desde que las personas son jóvenes, y se caracteriza por generar una somnolencia diurna que lleva a las personas a descansar en siestas breves y reparadoras que suelen acompañarse de actividad onírica. Requiere de diagnóstico y tratamiento.

“Además, suele padecerse insomnio y en algunas ocasiones lo que se conocen como cataplejias: perder el tono muscular de la cara, de los brazos o de todo el cuerpo en situaciones emocionales intensas”, explica.

En este sentido, señala que entre el 30 y el 60% de los pacientes narcolépticos sufren parálisis del sueño.

¿Se trata la parálisis del sueño?

Daraio indica que existe un tratamiento farmacológico para aquellos casos en los que la parálisis del sueño compromete la cantidad y la calidad del sueño de manera frecuente.

“Cuando la persona no consigue conciliar el sueño, genera parálisis con frecuencia y esto hace que vuelva a despertar con angustia y miedo, es bueno tratarlo”, señala.

Valiensi indica que la terapia cognitivo-conductual y la meditación-relajación también pueden ser de gran ayuda.

Cómo prevenir las parálisis del sueño

Generalmente la parálisis del sueño está asociada a desarreglos de horarios, el hecho de trasnochar o dormir en momentos poco adecuados. Todo esto es muy común en la adolescencia, por eso este grupo etario puede experimentarlo con mayor frecuencia.

Valiensi indica que puede presentarse de manera aislada por estrés o ansiedad. también se asocia al consumo de alcohol, y al hecho de privarse crónicamente de horas de sueño o padecer un sueño fragmentado.

Por todo esto, mantener una higiene del sueño adecuada es el principal consejo a la hora de intentar prevenir estos episodios según Valiensi:

Respetar los hábitos de sueño adecuados, Acostarse y levantarse según un horario lo más regular posible, Pasar en la cama el número de horas adecuado, Evitar las siestas prolongadas durante el día No privarse crónicamente de sueño. Dormir boca abajo también puede ayudar.


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