Perdiendo el símbolo del pueblo: "Demolerán de la histórica chimenea de Quines"

Nunca se deben perder los símbolos de nuestros pueblos, todo lo contrario, se deben recuperar ya que son parte de nuestra cultura e historia. El intendente encontró un camino más fácil, "la demolición". La chimenea es un ícono de la localidad, y fue construida en la década del 40.


Quines, que celebra este miércoles el 258º aniversario de su fundación, se enfrenta a la posibilidad concreta de perder uno de sus símbolos: el Concejo Deliberante autorizó la demolición de la tradicional chimenea del barrio Estación, que identifica al pueblo. Luego de un relevamiento que efectuaron profesionales, determinaron que la estructura, de 55 metros de altura, al tener una grieta provocada por un rayo hace unos años, podría desmoronarse en cualquier momento y provocar pérdidas humanas.

El intendente Oscar "Paco" Macías confirmó que ya tienen tomada la decisión de demolerla: "Me duele porque tiene una gran historia nuestra chimenea, ahí trabajaron mis abuelos y mi padre. Hay fundamentos válidos (para derribarla) que establecieron los profesionales que realizaron el relevamiento, es medio imposible repararla y sería muy costoso".

La histórica estructura está emplazada cerca del cruce de la ruta nacional 79 y la calle San Luis, en un terreno privado, propiedad de Edgar Gómez, quien realizó varios reclamos y envió cartas documento al Municipio responsabilizándolo en caso de que la torre se derrumbara. El dueño del predio lamenta que durante seis años el Municipio no escuchó sus pedidos de que repararan la torre. De ese lamento se hacen eco otros vecinos de la localidad que quisieran que la vieja chimenea se mantuviera en pie.

A la estructura comenzó a construirla a principios de 1943 Gerardo Mercedes Garro, un albañil de Pozo del Tala, y fue finalizada el 30 diciembre de ese año. La obra se transformó inmediatamente en uno de los íconos arquitectónicos de la localidad.

Formaba parte del aserradero Santa María, donde llegaron a trabajar más de 200 personas divididas en tres turnos, durante las 24 horas.

"Tengo una bomba de tiempo en el fondo de mi casa. Les dije a los abogados que quiero una solución con el tema de la chimenea, si la tienen que tirar, que lo hagan, y si la tienen que arreglar, que lo realicen", denunció Edgar Gómez, luego de que sus pedidos de que repararan la estructura fueron desoídos.

La torre quedó dentro de su terreno, a unos treinta metros de donde está su departamento y el depósito de la distribuidora de bebidas de uno de sus hijos. "No puedo vivir tranquilo, tengo tres nietos y no pueden ir a jugar al fondo de casa por miedo a que la chimenea se caiga en cualquier momento", admitió.

El propietario recordó que durante seis años buscó por todos los medios que la Comuna arreglara la torre, y para eso donó parte del terreno. "Nunca nos recibió el intendente, le mandamos cartas documento y nunca nos contestó. En la situación que está, no creo que se pueda reparar", detalló.

Peligro inminente

El Concejo Deliberante pidió a un grupo de profesionales que realizara un relevamiento técnico sobre el estado de la chimenea, que fue ejecutado por la ingeniera civil Mailén Mara Cuvertino.

El estudio determinó que, ante un sismo de gran escala, la edificación podría sufrir graves fallas y provocar pérdidas humanas, lo que llevó a los miembros del Legislativo municipal a tomar la decisión de autorizar la demolición.

"En 2008 cayó un rayo en la parte superior de la torre, que tenía un pequeño mallado de hierro sobre la estructura, y a partir de ese suceso comenzó a partirse con el correr de los años hacia la parte inferior, llegando a la base", describió el ingeniero civil Francisco Riarte, quien colaboró en el relevamiento técnico.

La chimenea está constituida por un pedestal de 3 metros de ancho por 3,5 metros de largo y 2 metros de altura; el espesor de las paredes es de 30 centímetros de ladrillo macizo visto. Se puede observar una viga de encadenado de 25 por 30 centímetros a una altura de 1,3 metro, y por partes se observa revoque.

El fuste es de ladrillo macizo visto, de diámetro variable; en la base tiene 2 metros y en la corona, 1,5 metro, con una altura de 55 metros, aproximadamente.

"Es una estructura endeble, sin sostén. En la actualidad tiene una separación de diez centímetros entre rajadura y rajadura y tiene un grado de inclinación de entre un 5 y un 10% sobre el nivel eje de la base. Tiene un desvío importante", detalló.

El estudio técnico también fundamentó que no se puede restaurar la chimenea. "Si queremos arreglarla, vamos a incurrir en una demolición in situ (puede caer sobre el lugar o sobre alguna propiedad) y vamos a poner en riesgo a los operarios", advirtió.

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