Personas desaparecidas en San Luis: "Seguimos preguntando" ¿dónde están?

Hace poco tiempo con el mismo título recordábamos historias de personas desaparecidas en nuestra provincia, y de las que nada se sabe.


Cité a Matías Edgardo Dávila, ausente desde el 2 de mayo del 2017.

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Matías Edgardo Dávila.


A Lucas Bolotti, quién tiene una severa discapacidad intelectual y desapareció el 19 de julio de 2017 en Papagayos.

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Lucas Bolotti.


También nombré el caso de Abel “Pochi” Ortiz. El último día que lo vieron fue el 16 de septiembre de 2014 en Villa Mercedes.

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Abel “Pochi” Ortiz.


Ese escrito generó recordatorios de otras familias, como por ejemplo la de Javier Balbo, quien fue visto por última vez en abril del 2014 en San Luis.

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Javier Balbo.


Y Sergio Ojeda de 80 años, quién salió a comprar con su gorrito de lana puesto como lo llevaba siempre el 17 de mayo de 2017 en el Pueblo Nuevo y nunca más volvió a su casa.

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Sergio Ojeda.


Y hay más casos lamentablemente.

El emblema de los últimos tiempos es Guadalupe Belén Lucero, desaparecida con 5 años el 14 de junio del 2021. Cumplió sus 6 años sin que nada se sepa de ella.

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Guadalupe Belén Lucero.


En los últimos días fue revelado otro caso de un niño de 4 años, quien fue llevado sigilosamente por su madre a Bolivia y evadió todos los controles.

Si es que hubo controles.

Esto sucedió un mes antes de la desaparición de Guadalupe.

Lo grave es que esta señora llegó a encontrarse con su familia de origen en Bolivia, y su paso al vecino país no quedó registrado en ningún lado.

No hay constancia en la Dirección Nacional de Migraciones que haya salido de Argentina e ingresado a Bolivia por un paso legal.

La lógica conclusión es que utilizaron algún paso fronterizo clandestino.

Me imagino que a esta altura de la historia estará pensando si no habrá pasado lo mismo con Guadalupe o al menos algo parecido.

Con Guadalupe no funcionaron los controles.

Con Francisco, el niño al que hacemos referencia, tampoco funcionaron los controles en ningún lado.

Fue sacado del país sin el necesario consentimiento o autorización legal de su padre.

El abogado patrocinante del papá de Francisco, Ernesto Torres Mathieu, basándose en los dictámenes de la justicia de San Luis, afirma que el niño “está retenido de manera ilegítima”.

Precisamente los jueces locales intervinientes han solicitado al Ministerio de Relaciones Exteriores que haga los trámites para la restitución internacional del pequeño.

El grado de desesperación del papá de Francisco es incontrolable.

“No quiere que lo traigan a su hijo a la fuerza como si fuera un delincuente, sino que se conforma con verlo y poder hablar con él a través de una video llamada”, dice el abogado.

Inicialmente pudieron comunicarse con la abuela y la madre de Francisco por teléfono, pero las líneas que usaban en Bolivia fueron dadas de baja y no hay ninguna comunicación.

En la última conversación, la mamá de Francisco le dijo a su pareja que “no iba a volver nunca más”, y cortó.

Y los teléfonos en Bolivia dejaron de contestar.

No se sabe el paradero de madre e hijo. Se supone que continúan en Bolivia.

En San Luis hay un padre esperanzado en que alguna persona que sepa algo y haya escuchado o leído esta historia, le diga a la mamá de Francisco que lo único que él quiere es verlo en una video llamada y conversar unos minutos.

Desconozco los pormenores familiares que pueden haber llevado a la mujer a tomar la drástica decisión.

Lo dejamos para las crónicas policiales y judiciales.

A veces algunas notas periodísticas logran objetivos que parecen imposibles.

Ojalá así suceda en este caso.

Y que no perdamos la memoria de las cosas que pasan en nuestra provincia.