Piden 17 años de cárcel para un acusado de abusar de dos niñas

Rojo. De camisa a cuadros, el martes, junto al defensor Oficial Esteban Sala. Frente a ellos, el tribunal que lo juzga. Foto: Martín Gómez
Rojo. De camisa a cuadros, el martes, junto al defensor Oficial Esteban Sala. Frente a ellos, el tribunal que lo juzga. Foto: Martín Gómez

Una de las víctimas era hijastra del acusado; la otra, una prima de esa pequeña. El caso fue denunciado en 2019.


En el inicio del debate, al plantear su teoría del caso, el defensor de Gabriel Rojo sostuvo que va a probar que el delito por el que lo acusan ni siquiera existió, y que todo está basado en relatos confusos y contradictorios. Pero avanzada la audiencia, cuando en la sala de juicio exhibieron los videos de las declaraciones de las dos niñas víctimas, el imputado puso la cabeza entre las rodillas y no quiso mirarlos. Nervioso, hasta pareció esforzarse para tampoco escuchar. Lo acusan por haber abusado sexualmente de quien era la hija de su pareja y de una prima de esa niña cuando tenían 7 y 11 años. El hombre enfrenta un pedido de pena a 17 años de cárcel y hoy podría escuchar la sentencia.

Rojo tiene 39 años, no tiene hijos y hasta que le dictaron prisión preventiva en agosto del año pasado trabajaba como taxista en la capital. Los abusos por los que lo acusan se destaparon a fines de octubre de 2019, cuando la mamá de una de las nenas lo denunció en la Policía.

Las víctimas son primas, asisten al mismo colegio, sus madres son hermanas y una de las nenas era hijastra del acusado. Según refirió la primera denunciante, un día se sentó a merendar con su hija y le consultó sobre una frase que su sobrina le había dicho en los pasillos de la escuela, cuando se la toparon de casualidad en el bufet. La niña mencionó algo parecido a “estoy bien”, pero de una manera extraña. Fue entonces que su hija le confesó que Gaby, como llamaban a Rojo, tocaba a su prima en sus partes íntimas y que a ella también la había tocado en algunas oportunidades, cuando iban de visita.

En Cámara Gesell, las niñas comentaron que los abusos ocurrieron en más de una ocasión.

Para esa mujer el relato no hizo más que confirmar sospechas que ya tenía, puesto que, contó, ella y la niña habían convivido con su hermana, su sobrina y Rojo hasta que este ingresó un día al baño mientras su pequeña se duchaba. Esa situación, que él dijo fue un accidente, provocó un malestar por el que terminaron mudándose.

Pero eso no quitó que fuera víctima de los tocamientos, en al menos tres ocasiones, cuando continuaron viéndolo en visitas familiares.

Luego de esa primera denuncia, Rojo y su entonces pareja, madre de la otra víctima, fueron citados a la Policía y allí ella terminó confesando que había sorprendido al hombre en una situación comprometedora con su hija, que él le confesó que la había tocado en dos ocasiones, pero que le prometió no volvería a hacerlo.

No obstante, según surgió de la investigación, la mujer cambió a su hija a una habitación con puerta y pasador para que estuviese segura por las noches. Aun así, según relataron las niñas en Cámara Gesell, él se las ingeniaba para seguir abusándolas en la habitación cuando se juntaban a jugar.

Miedo a que se repita

La entonces pareja de Rojo optó por denunciarlo como su hermana, cortó la relación y se mudó. Según consta en el expediente, cuando acudió a Tribunales a ratificar la acusación, fue consultada sobre qué la motivó a callar cuando vio al hombre en ropa interior junto a su hija y saber que la había tocado. Contó que ella también fue víctima de abuso en su adolescencia y que recordaba con mucho dolor cómo, al saberse lo que le había pasado, todos la estigmatizaron con sobrenombres y comentarios, y que no quería que su pequeña pasara por lo mismo.

El lunes, Rojo se sentó en el banquillo de los acusados imputado por “Abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la convivencia preexistente siendo víctima menor de edad en dos hechos, todo en concurso real”. Tanto para el fiscal de Juicio Fernando Rodríguez como para la defensora de Niñez, Adolescencia e Incapaces 2, Silvina García, hay elementos suficientes para probar que el hombre es culpable. El defensor Oficial Esteban Sala, por su parte, sostiene lo contrario e incluso dijo que no es posible probar que víctima y victimario convivían.

En esa primera audiencia, además del duro relato de las víctimas, declaró la Coordinadora Provincial de Cámara Gesell, Marisa Samper, quien estuvo al frente de las entrevistas y para quien el relato de las pequeñas es sumamente válido, creíble y coherente.

Por el feriado que hubo el martes por la obtención de la Copa del Mundo, la continuación del juicio se pospuso para hoy, donde están previstos los últimos testigos, la producción de alegatos y el fallo.

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