Pidieron Cámara Gesell y cotejos de ADN en el caso de una niña violada y embarazada

Buscan determinar si existe compatibilidad genética entre la criatura en gestación y el acusado, que no habló.


La Justicia ordenó realizar cotejos de ADN y entrevistar en Cámara Gesell a la adolescente de 13 años que acusó haber sido abusada por su padrastro, del que estaría embarazada. El caso se develó el pasado martes en la Maternidad “Dra. Teresita Baigorria”, en medio de un control médico. A su vez, C.R.P., el acusado, afrontó ayer una audiencia de formulación de cargos en su contra y por sugerencia de Cristóbal Ibáñez, su defensor, no declaró y solicitó prórroga de la detención.

Los fiscales Esteban Sastre y Virginia Palacios llevan adelante la acusación contra el sospechoso, que tiene 45 años y vive en Santa Rosa del Cantantal. Lo imputaron por “Abuso sexual con acceso carnal agravado por la situación de guarda y convivencia preexistente y por ser la víctima menor de 13 años”, ya que los hechos habrían comenzado cuando tenía 12.

Se supo que en los próximos días, el acusado y la víctima serán sometidos a distintas pericias a fin de determinar si existe compatibilidad genética entre la criatura, que tiene 26 semanas de gestación, y el detenido.

Sumado a esas pericias, los investigadores ahondarán en las entrevistas del entorno familiar y, además, el Departamento de Delitos Complejos del Poder Judicial peritará el celular que usaba la adolescente ya que “habría mensajes que fueron borrados del dispositivo con el fin de ocultar la situación”, señaló una fuente.

El mismo martes, la madre de la joven hizo entrega voluntaria de su dispositivo a los fiscales, por lo que también serán materia de análisis los mensajes que cruzó con su pareja, el acusado.

La fuente confió que ahondaron en las entrevistas del entorno familiar y que hubo una importante declaración de dos familiares cercanos de la víctima que admitieron haber “sospechado” del imputado.

La Fiscalía también emitió una solicitud de informe al establecimiento educativo al que asiste.

La madre de la víctima, que dio una escueta declaración, será citada en los próximos días a fin de ampliar esa entrevista.

Según detallaron los funcionarios judiciales en la reconstrucción verbal del hecho, la niña había sido revisada hace algunas semanas por profesionales médicos del programa “Medicina del Interior”, y que ellos le habrían dicho que muy probablemente se trataba de un embarazo. “Allí le sugirieron que se hiciera una ecografía”, confió la fuente.

Esa situación llevó a que la pareja y la adolescente viajaran a la capital y acudieran a la Maternidad. “Luego del resultado, la joven rompió en llanto y apuntó contra su padrastro, y dijo que todo este tiempo tuvo miedo de hablar”.

Trascendió que esa situación fue alertada de inmediato por las obstetras y ginecológicas del lugar a una asistente social, que puso a disposición todos los elementos recabados en manos de la Fiscalía.

Con esas pruebas, que los pesquisas catalogaron como “contundentes”, iniciaron de inmediato las diligencias que los llevó a la detención del hombre, que se encontraba en la casa de unos familiares en el barrio Juan Gilberto Funes de la capital.

“Producto de un intercambio de mensajes con su pareja (la madre de la joven), el acusado se veía venir la situación. Incluso pudimos saber que había estado consultando por abogados”, le confiaron a El Diario.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal solicitaron al juez de Garantías 4, Marcelo Bustamante Marone, 120 días de prisión preventiva para C.R.P., aunque por el momento deberán aguardar por esa resolución hasta que se pacte una nueva audiencia, a raíz de los días de prórroga que pidió el hombre investigado.

Sastre consideró que hay “elementos muy importantes” para incriminarlo, por lo que el principal pedido será la prisión preventiva, ya que existe “un peligro psicofísico para la integridad de la víctima. Además, la expectativa de la pena del delito que le endilgan prevé entre 8 y 20 años de condena efectiva”, comentó, por lo que podría inferirse que, de quedar en libertad, el imputado podría intentar fugarse para evadir a la Justicia.

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