Robaron en el local que alquila, salió a los tiros y baleó a 2 vecinos

Antes de que lo detuvieran entregó su carabina. Las víctimas estaban en la vereda cuando las hirieron.


En la tarde del jueves, un par de delincuentes entraron a una panadería del barrio Tres Esquinas. Sustrajeron dinero y otros elementos, y, en la huida, también robaron lo que hallaron en el interior del auto del comerciante de ese local. Néstor, el locador de ese negocio, quien se lo alquila a la víctima, al parecer asumió de modo personal el robo que sufrió su inquilino y unas horas más tarde tomó su carabina y salió a los tiros en la vereda de su casa, ubicada a un lado del comercio. Dos de los tantos disparos que lanzó a mansalva alcanzaron a dos vecinos que estaban afuera tratando de sobrellevar el calor. A uno lo hirió en la espalda, a la altura de la cadera, y a otra, en un hombro.

Desde entonces, Néstor Viale, de 61 años, está demorado en una comisaría. En principio, la fiscal de Instrucción Daniela Torres ordenó su aprehensión por averiguación de antecedentes y medios de vida. Una vez cumplidas las 24 horas, la fiscal determinaría, en vista de las pruebas recabadas al momento, si corresponde ordenar su detención, en principio, por el delito de "Lesiones con arma de fuego".

Por fortuna, las lesiones que sufrieron las víctimas no revistieron gravedad. Lidia Garay, de 38 años, quien fue herida en el lado derecho de la cadera, fue asistida en el policlínico regional y recibió el alta médica. Juan Zalazar, de 24 años, permanecía internado. Sería intervenido quirúrgicamente para extraerle pedazos de esquirlas que le habían quedado en el brazo derecho, detalló una fuente policial.

El robo que desató la furia de Viale sucedió alrededor de las 18:30, en Zoilo Concha 1005. Eva Lucero y José Díaz Rojo, quienes alquilan la panadería, acababan de llegar al local cuando notaron que faltaba dinero de la caja y un taladro.

De inmediato corrieron hacia afuera, pensando que el o los ladrones podrían seguir allí. Al salir vio a dos jóvenes que se retiraban a toda prisa de su auto, un Fiat Duna en el que había llegado con su pareja. A ambos delincuentes los identificó, ya que al parecer son conocidos del barrio. Antes de que Díaz Rojo pudiera alcanzarlos escaparon a toda prisa por Zoilo Concha y Landaburu.

Del vehículo habían sustraído unos 8 mil pesos que tenía en su billetera, un par de anteojos recetados y un celular. Unos minutos más tarde, una mujer le avisó que había encontrado su billetera en un baldío del barrio Covimer.

Cinco horas después, cuando Viale se enteró de lo que había pasado, tomó su carabina calibre 22, salió de su casa, ubicada al lado del comercio robado, y abrió fuego. La primera víctima de esos balazos al aire fue Garay, quien al escuchar los disparos se arrimó a la esquina de Besso y Zoilo Concha.

El segundo en ser alcanzado por otro de los proyectiles fue Zalazar, quien en ese momento estaba en compañía de su novia en la vereda de la casa de ella. El joven oyó las detonaciones que provenían de la esquina y vio que quien efectuaba los disparos era Viale. Mientras miraba fue herido en un hombro.

Además de las víctimas, fueron varios los testigos que señalaron que el demorado fue quien abrió fuego.

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