Robaron un auto y lo chocaron en la ruta; hay dos detenidos

Los sospechosos tienen 20 y 24 años y viven en la capital. Ahora los investigan por una serie de hurtos.


El viernes, el teléfono de Esteban Arias sonó cerca de las 5 de la madrugada; quien llamaba era un efectivo de la Comisaría 19ª de Buena Esperanza, que quería saber si se encontraba en buen estado de salud. Desconcertado, el joven le preguntó a qué se debía la consulta y el policía le contó que habían encontrado su auto volcado sobre el cantero central de la Autopista 55, unos 20 kilómetros al norte de la localidad. Así se enteró que había sido víctima del robo de su Renault Twingo y de varias herramientas que estaban en el garaje de su vivienda. Momentos después, una ambulancia y un patrullero dieron con un joven de 20 años, algo golpeado, que caminaba por la vera de la ruta y que sería quien conducía el vehículo robado. Horas más tarde, un presunto cómplice se entregó en la seccional: ahora investigan a ambos por una serie de hurtos ocurridos la misma madrugada.

Todo comenzó el viernes cerca de las 3:40, cuando un llamado telefónico advirtió a la Policía sobre el accidente del Twingo. El vehículo estaba sobre el cantero central de la autopista, a la altura del kilómetro 648, posado sobre sus cuatro rudas y con signos de haber derrapado varios metros. Pero no hallaron al conductor ni en el habitáculo ni en las inmediaciones. Los efectivos consultaron en algunos centros médicos de la zona para saber si habían recibido a algún herido, y tras hallar dentro del Renault la documentación de Arias, decidieron llamarlo.

Una de las víctimas aportó filmaciones en las que se ve el rostro de uno de los ladrones.

Seguros que se encontraban ante un ilícito, el patrullero y la ambulancia regresaron a la ruta para retomar la búsqueda: el vehículo médico con las balizas prendidas y el policial con las luces apagadas, para no alertar. Fue así que dieron con un joven de 20 años de apellido Miranda, que tiene domicilio en el barrio Eva Perón de la capital. Los médicos lo revisaron pero estaba prácticamente ileso, así que lo trasladaron a la comisaría por averiguación de antecedentes.

Dentro del Twingo, que fue trasladado por una grúa hasta un predio de la municipalidad, había una motosierra, una hidrolavadora, una soldadora y su casco protector, un compresor, un taladro, una bomba centrífuga, un colchón inflable y varias otras herramientas, todo propiedad de Arias y que guardaba en el mismo garaje de dónde sacaron el auto. Cuando fue a radicar la denuncia, el joven aportó filmaciones de seguridad en las que se ve el rostro de uno de los ladrones.

Pero la cosa no quedó allí. A las 6:50, una mujer de apellido Almitrani, dueña de la empresa de transporte CYC, acudió a denunciar que desconocidos habían ingresado al galpón de la firma y abierto varios vehículos con intenciones de robo. Allí no faltaba nada, pero los sospechosos aprovecharon la ausencia de un cuidador y bebieron alcohol y fumaron dentro de un mini bus, donde dejaron olvidado un teléfono celular.

A las 10:30, otra vecina de la localidad llamó a la comisaría para avisar que en un baldío frente a su vivienda había varios bienes abandonados. Al llegar, los uniformados secuestraron una motosierra, una amoladora y una caja de herramientas con varias llaves. Un trabajador de 25 años de apellido Aiassa los reconoció como suyos cerca del mediodía. En su denuncia dejó asentado que sus bienes estaban en la parte trasera de su camioneta Chevrolet S-10, que dejó estacionada frente a su casa la noche del jueves, cuando regresó de trabajar en un establecimiento rural.

A las dos de la tarde, un hombre de 63 años de apellido Villarroel y que realiza trabajos de electricidad acudió a la seccional 19ª para denunciar que un vecino le avisó cerca de las 11 de la mañana que su caja de herramientas estaba tirada en la calle. Recién ahí se percató que se la habían sustraído del baúl de su auto, estima que durante la madrugada.

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Todos los hechos ocurrieron en la misma zona, en inmediaciones de calles Pedernera y Juan Clark.

Quizás al saberse cercado por la Policía, cerca de las 15, un joven de 24 años de apellido Garay, también vecino del barrio Eva Perón de la capital, se presentó voluntariamente en la comisaría y admitió ser el autor de los hurtos junto a Miranda. Ambos quedaron detenidos y a disposición del fiscal de la Segunda Circunscripción Judicial, José Peñaloza.

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