San Luis: Una familia denuncio que fueron atascados a tiros y golpes por sus vecinos

foto: ilustrativa
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Tuvieron que mudarse porque cada vez que volvían eran agredidos por la familia que vive en frente, dijeron.


Hace ocho años que Nadia Claveles y su familia viven en el barrio Los Álamos de San Luis. En ese entonces les llegó la versión de que sus vecinos del frente, los Giménez, habían tenido problemas con todos. Y en numerosas oportunidades fueron testigos de esos conflictos, pero siempre fue algo que miraron desde afuera, que "nunca les tocó". Y así fue hasta este fin de semana. La mujer, que cursa un embarazo de seis meses de alto riesgo, fue atacada junto a su familia por los Giménez. No saben ni por qué, los agresores simplemente vieron que ella salía a despedir a unos parientes en la calle, entonces se cruzaron de vereda y comenzaron a golpearlos, según ha denunciado. Primero fue con patadas y trompadas. Y, cuando pensaron que la paliza había terminado, se extendió hasta la tarde del sábado, con pedradas y tiros.

Ni ella ni su familia pueden regresar a su domicilio en el pasaje 3, aseguró la mujer. El sábado, durante todo el día, intentó junto a Mariano, su pareja, y a su familia retirar sus pertenencias para trasladarse momentáneamente a lo de un familiar. Pero no fue posible. "Tuvimos que dejar los muebles afuera y anoche (por la noche del sábado) encima llovió, así que se mojaron todas las cosas", lamentó. Dijo que las veces que ella, algún pariente o un amigo se acercó para buscar los muebles no lograron llevarse nada porque llovían las piedras desde la casa del frente.

Semejante problema ni siquiera les dejó tiempo para que su pareja pueda hacerse atender en un centro médico. El hombre recibió un disparo en la espalda con un arma “tumbera”, dijo. "Él está bien, pero le quedaron como si fueran marcas de cigarrillos en distintas partes del cuerpo... No sé cómo es que funciona esa arma, es como que pega en un lado pero se desperdiga lo que usan para disparar", refirió.

Todo empezó la noche del viernes, relató. Hacía como cuatro meses que Nadia no veía a su hermano. Este pariente fue a la casa de ella con su pareja, que también está embarazada, a cenar. "Terminamos de comer y los acompañé afuera", contó.

Mientras su cuñada y su hermano subían a su auto, Claudio Giménez se cruzó de vereda y le preguntó a los gritos a Nadia: "¿Qué onda, todo bien?". "Yo le contesté que todo bien y se vino caminando adonde estábamos nosotros y, cuando iba saliendo mi pareja, le dijo: '¿Qué onda con vos?', y le metió una piña", narró.

"Cuando le pegó, yo me metí para preguntarle qué le pasaba, si no le estábamos haciendo nada... Estaba re chupado, drogado", dijo. En eso, se arrimaron a la carrera los sobrinos de Giménez. "Son todos menores de edad", expresó. La mujer trató de hacerlos a un lado porque agredían a Mariano y, en el intento, Claudio la atacó. "Me pegó cerca de la sien, que es donde tengo un chichón, y cuando me empecé a defender me agarró de los pelos y me tiró al piso", contó. En ese instante arribó un móvil de la Policía. Según dijo, los patrulleros llegaron porque recibieron el aviso de que los Giménez apedreaban una escuela de la zona.

"Yo le decía a la Policía que por favor los sacara de ahí porque nos seguían pegando; cuando los efectivos trataron de sacarlos, también les hicieron frente a ellos", relató. Cuando Nadia, su pareja y su hermano, que recibió una patada en la boca que le aflojó un diente, pensaron que la agresión había terminado, Giménez regresó. "Me pegó una trompada detrás de la oreja, que me desvaneció", dijo la mujer.

De inmediato, Nadia fue hasta el hospital porque pensó que estaba a punto de parir. "Creí que había roto bolsa, pero no, me había hecho pis por los nervios. Yo tengo problemas de presión y no me podían bajar de 150, 160", recordó.

Por fortuna, los análisis y la ecografía que le practicaron en la Maternidad confirmaron que su bebé estaba bien. Aun así, no pudo estar mucho más tiempo en el hospital. Su cuñada la llamó para que regresara cuanto antes a su domicilio porque los Giménez lanzaban piedras y también balazos a la vivienda. En la casa habían quedado sus hijos, un nene de 4 años y la nena de 8.

"Entré a mi casa y vi que rompieron todo el portón, apedrearon el auto, mi hijo estaba atacado y desde entonces no pude volver a salir porque cada dos minutos volvían y nos tiraban piedras... Tipo cinco de la mañana pudimos acostarnos y a los 20 minutos volvieron las pedradas", narró.

Dijo que la lluvia de cascotes y balazos continuó hasta la tarde del sábado. "A las tres de la tarde, cuando vino el primo de mi pareja con el flete, le pegaron con una ‘tumbera’ a Mariano", indicó la mujer, quien denunció todo en la Comisaría 2ª y ya tiene decidido no regresar al barrio. Pero sí tiene pensado ir a la Justicia porque no puede comprender cómo con todo lo que les pasó este fin de semana, las autoridades no tomaron medidas para frenar a sus vecinos.

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