Un acusado de abuso reconoció los hechos

Debate. Cuatro testimonios se oyeron ayer en la Cámara del Crimen 2. Foto: Martín Gómez.
Debate. Cuatro testimonios se oyeron ayer en la Cámara del Crimen 2. Foto: Martín Gómez.

F.D.G. admitió que ultrajó a su sobrina y pidió perdón. El fiscal solicitó 11 años de prisión.


La Cámara del Crimen 2 de San Luis comenzó a juzgar ayer a F.D.G., de 28 años, quien está acusado de abusar de su sobrina cuando ella tenía entre 5 y 6 años. Al inicio de la audiencia se leyó la requisitoria fiscal de manera abreviada y luego el imputado declaró. “Me hago responsable del hecho y del daño que le he provocado a esa niña. Trato de pensar por qué lo hice y no encuentro la manera de explicarlo. Le pido perdón a esa chica y a mi familia. Estudio y hago tratamientos psicológicos, hago todo lo posible para salir adelante, quiero que eso lo tengan en cuenta”, confesó el acusado ante el tribunal. Actualmente la víctima tiene 16 años.

Según la requisitoria fiscal elevada por el fiscal de Instrucción, Esteban Roche, los ultrajes sucedieron dos o tres veces en la vivienda del imputado, ubicada en el barrio Telepostal de la capital. Señaló que el hombre obligaba a la niña a practicarle sexo oral y le daba besos en la boca a cambio de promesas y premios, provocándole así la aceleración de su desarrollo sexual. Tras analizar las diferentes pruebas recolectadas en la causa, entre ellas el informe de la entrevista de Cámara Gesell realizada a la víctima, solicitó que F.D.G. sea condenado a cumplir la pena de 11 años de prisión por “Abuso sexual gravemente ultrajante en concurso con el delito de corrupción de menores agravada por mediar intimidación”.

Durante la audiencia de ayer declaró A.C.M., la mamá de la niña, quien hizo la denuncia en 2019. Contó que en 2012, cuando su hija tenía 6 años, vivían en la casa del imputado. Detalló que allí residía ella, su expareja, quien es hermano del acusado, sus dos hijas, sus suegros y otros dos hermanos de F.D.G. Recordó que un día no encontraba a la niña en la casa y que luego la vio salir de la habitación de su tío, y que al preguntarle qué hacía la notó nerviosa y la niña le contó que él la había besado.

Dijo que tras esa situación decidió irse de la vivienda junto a sus hijas y que fue a hacer la denuncia, pero que la causa no avanzó dado que “solo se trató de un beso”. Señaló que en 2019 le revisó el celular a su hija y en una conversación encontró un mensaje en el que le contó a un amigo que su tío la había abusado cuando tenía 5 o 6 años. A partir de allí, la mujer realizó una nueva denuncia que profundizó la investigación y que motivó la detención del acusado. Resaltó que una vez revisó el historial de búsquedas del navegador de la computadora de la casa de sus suegros y dijo que halló varias referidas a pornografía infantil.

Durante la audiencia también declararon el padre y un psicólogo de la víctima; Vanina Ferroni, médica pediatra del Cuerpo Profesional Forense (CPF) del Poder Judicial que revisó a la damnificada y constató que no tenía signos de acceso carnal, y Franco Mastronardi, psiquiatra del CPF, quien le realizó una pericia al acusado y determinó que “no presenta patologías que le prohíban comprender sus actos”.

Para hoy se espera que declaren los últimos testigos y finalice la etapa probatoria. Luego, el fiscal de Cámara 2, Fernando Rodríguez; la defensora de Niñez y Adolescencia e Incapaces 2, Marcela Torres Cappiello en representación de la víctima, y el defensor oficial de Cámara, Esteban Sala, quien representa a F.D.G., producirán sus alegatos y el tribunal dará el veredicto.

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