Una exfuncionaria de Villa Mercedes denunciada por usar dinero público a su antojo

Coaching, vacaciones, nafta, vestimenta y hasta helados


Una denuncia realizada el año pasado se cocina a fuego lento en la Justicia. Una artimaña legal, recurso muy típico de algunos abogados, ha aletargado que salga a la luz una presentación que pondría en evidencia el mal uso de los recursos públicos que habría realizado una exfuncionaria durante su gestión al frente de Obras Sanitarias Mercedes (OSM).

En 2021, Sebastián Estrada, actual administrador del organismo estatal, denunció a Cecilia Castro Luna, quien dirigió el ente formalmente hasta junio de 2019 durante las gestiones de Mario Merlo en la Intendencia de Villa Mercedes. El delito del que la acusa es el de malversación de caudales públicos, a raíz de “diversas maniobras fraudulentas” que la exfuncionaria habría realizado para usar el dinero del Estado para su propio beneficio.

Es que cuando asumió en OSM en septiembre de 2020, luego de un paso fugaz de Luis Gil, que tuvo la misión de ordenar las cuentas de una entidad que tenía déficit, Estrada realizó una auditoría, entre otros aspectos, de los gastos que se realizaban en la antigua gestión, que están asentados con sus correspondientes comprobantes y expedientes en los archivos administrativos.

Y fue ahí donde se encontraron con una lista de pagos y desembolsos que al principio parecen pequeños, pero que sumados representan una cifra grande y más si se contempla que la mayoría fueron realizados entre 2016 y 2018, cuando los montos representaban un mayor valor del que tienen en la actualidad.

En primer lugar, describen la contratación de una serie de capacitaciones de coaching ontológico que acumulan un costo de 112.588 pesos. La presentación realizada por el arquitecto argumenta que no existe ningún motivo que permita “justificar la capacitación en coaching para el área de administración de OSM”. Pero además, informan que Castro Luna luego tomó parte como socia de la empresa ACRI Coaching Team, a la que se contrataba para dar las charlas.

No solo eso, sino que también figuran facturas emitidas por esa compañía para la adquisición de vestimenta (chombas con el logo de Obras Sanitarias), por montos que suman 7.800 pesos entre noviembre y diciembre de 2016, una prestación que no tiene nada que ver con los servicios que brindaba la firma.

Las irregularidades no terminan ahí, porque también encontraron comprobantes de que la exadministradora habría utilizado viáticos y dinero de la entidad para pagar los gastos de un viaje que ACRI Coaching Team realizó a Misiones, para dictar una capacitación, por un total de $76.465,62, y hasta para comprar un rotafolio, que jamás fue usado por OSM y sí por la empresa de la que Castro Luna era socia.

La denuncia de Estrada agrega que hay una serie de repuestos y arreglos (batería, cubiertas y pintura) para el auto personal de la exfuncionaria, que nunca se utilizó como parte de la flota de vehículos de Obras Sanitarias. Incluso, sostiene que la denunciada consumía aproximadamente 125 litros mensuales de combustible para su propio coche, es decir, casi tres tanques de nafta, que pagaba con dinero público.

Al mismo tiempo, plantea que utilizaba los fondos de la “caja chica” para “solventar cenas y almuerzos en restaurantes y/o rotiserías, compra de helados por kilogramo en Chuao, productos de almacén y supermercados, carne en el frigorífico o peajes, nafta para automotores que no son los utilizados y habilitados por OSM, y hasta sus propias vacaciones”.

Según se pudo averigua, la presentación está frenada en la Justicia, porque la defensa de la acusada argumentó que Estrada no puede erigirse como denunciante, cuando en realidad es el actual representante de Obras Sanitarias y quien debe velar por los intereses de la organización, por lo que aún esperan una resolución de la cámara.

Aun así, la cantidad de pruebas que adjuntaron al escrito, como por ejemplo la existencia de una página de Facebook de ACRI Coaching Team que muestra a Castro Luna como propietaria, hacen que el manejo que realizaba del organismo, al menos, huela raro, tan raro como huele lo que sale por las cañerías de las cloacas que administra la entidad.

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