Una investigación científica asegura que hay un elevado nivel de arsénico en el agua del sur de San Luis

El problema sucede principalmente en zonas rurales y las consecuencias en la salud pueden ser graves: desde enfermedades óseas hasta el desarrollo de cáncer.


Desde hace tiempo un grupo de científicos puntanos concentró sus esfuerzos para el estudio del agua potable distribuida en el sur de San Luis. En los últimos días publicaron los resultados.

Lograron comprobar altos niveles de arsénico en la red, muy por encima de los límites trazados por el Código Alimentario Argentino (CAA), que regula el consumo del vital líquido en el país.

Se trata de un estudio llevado adelante por profesionales de la Universidad de los Comechingones en el que se precisa que los principales afectados son los hogares alejados de las principales localidades del departamento Dupuy.

El docente e investigador Miguel Mallea dio precisiones y detalló que los valores presentados en las muestras arrojaron que hay una presencia de 90 microgramos de arsénico por litro, cuando el CAA estipula un máximo de 10.

“Los niveles se mantienen durante todo el año con variaciones que van desde los 90 hasta los 150 mcg. Es el único servicio de agua que tiene la población”, remarcó el profesional.

Ahora ¿De qué forma impacta en la salud? Las consecuencias llegan ser muy graves. Mallea indicó que los efectos pueden ser cancerígenos, neurológicos, inmunológicos, pulmonares, óseos, entre otros problemas.

Otras provincias evidencian los mismos inconvenientes, pero algunas se destacan, para mal, sobre el resto: Chaco presenta 200 mcg por lt, Catamarca 170 y Santiago del Estero 143.

“Creo que es muy importante que se empiece a hablar del problema, a discutir soluciones. Hay una interpelación hacia el mundo científico. Estamos en presencia de problemas serios que datan de años en el país, pero no se desarrollaron métodos eficientes para atender la necesidad de la gente”, sostuvo en declaraciones a Carolina Cable Color.

La filtración denominada osmosis inversa es utilizada por la mayoría de las localidades de la provincia, como en Buena Esperanza, pero no alcanza a pobladores que viven a las afuera de los principales centros urbanos.

El método consta de una filtración llevada adelante con una membrana muy fina y se tiene que realizar con una alta presión. De esa manera las sales y elementos quedan de un lado y el agua pura sigue del otro. Esto requiere de una buena red eléctrica.

Según explicó, los altos valores se generan de forma natural y porque la extracción es subterránea: “Alguien que vive a kilómetros de una ciudad no tiene el beneficio de contar con un agua pura, salvo que viaje con un bidón al hombre para conseguirla”.

“Hablamos de que hace décadas tenemos este problema en el país que afecta directamente a la salud. No es un inconveniente estacional, sino que se mantiene permanentemente, toda la vida, todo el tiempo. Debemos actuar”, consideró.

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