Una mujer y sus dos hijas viajan por el país en un motorhome

Salieron el 15 de noviembre. El primer objetivo es Ushuaia y el sueño es poder llegar algún día a Alaska.


Hay una frase que dice “atreverse a soñar es el primer paso hacia la felicidad” y eso es justamente lo que hizo Verónica Rivas, de 38 años, junto a sus hijas Delfina de 13 y Emilia de 15. Hace casi un mes se subieron a su motorhome, una Iveco Daily modelo 2006, dejaron San Luis y emprendieron una nueva aventura. Hoy están en San Martín de los Andes y su primer objetivo es llegar a Ushuaia.

Sentada dentro de su vehículo, estacionado en un playón frente al lago Lácar, Verónica contó que si bien hace bastante tiempo tenía planeado el viaje, la pandemia la impulsó a tomar la decisión final, dado que se dedicaba a hacer catering para eventos y se quedó sin trabajo. “Después de darme cuenta de que la vida te cambia de un día para el otro, lo hablé con mis hijas y estuvieron de acuerdo”, dijo. Debajo de sus piernas la acompañaba su perra de color marrón, Dulce, a la que adoptaron en marzo y sumaron a la familia.

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“La idea es aprovechar los últimos años que les quedan a mis hijas en el secundario. Luego cada una comenzará la universidad y hará su vida, por lo que se complicaría hacerlo”, expresó la puntana por adopción. Ella nació en Mendoza, pero hace más de treinta años que con toda su familia se vinieron a vivir a San Luis.

Luego de estar de acuerdo las tres, el paso siguiente fue elegir una fecha de salida, que se concretó el 15 de noviembre. Antes pusieron en condiciones el motorhome. “Lo empecé a armar de a poco con la ayuda de mis cuñados que sueldan y compré algunas cosas que necesitaba”, precisó. A la hora de describir cómo es por dentro detalló que al subir tienen un comedor con una mesa plegable que al bajarla se hace cama y arriba hay una cucheta. También cuentan con cocina y su respectiva bacha, heladera, calefón y baño, el cual tiene una ducha que todavía no fue habilitada. “En la parte de atrás está mi habitación. Mi cama está en lo alto, ya que abajo guardamos las herramientas, acolchados y ropa de abrigo”, detalló.

El primer objetivo de Verónica es llegar a Ushuaia y luego ir a Alaska. “Vamos súper tranquilas, una porque el combustible está caro y otra para disfrutar de los paisajes”, manifestó. Para que sus hijas no pierdan el año escolar en 2022 las anotará en una escuela a distancia. Tienen dos posibilidades, una de Nación y la otra del Ejército Argentino. “Optamos por la segunda que es gratis, pero para anotarlas tenemos que salir del país”, dijo.

Explicó que lo bueno es que para esta modalidad de estudio no tienen la obligación de estar conectadas todos los días, sino que les mandan un plan en donde les exigen cada dos meses hacer una presentación. “En ese momento buscaremos una buena conexión a Internet. Este año en el colegio les fue muy bien y estoy a la espera de los analíticos", señaló.

Para ganar unos pesos y no gastar todos los ahorros, las tres empezaron a cocinar cosas dulces, que venden en lugares turísticos. Antes de salir de San Luis se desprendieron de prendas de vestir y de un equipo de música, entre otras pertenencias. “Al hacer la limpieza nos dimos cuenta de que ya no las utilizamos y las vendimos para arreglar el motorhome y salir a la ruta”, detalló.

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Sobre cómo el resto de la familia tomó la decisión de que se fueran de viaje, precisó que “más allá de sus caras de tristeza, entendieron que nos hace feliz y nos apoyaron. Mi mamá es la que cuida mi casa, mi viejo vive en El Trapiche y mis hermanos en la ciudad de La Punta”, afirmó Verónica.

A casi un mes de haber dejado la provincia, la mamá de Delfina y Emilia recién en este momento se siente tranquila. “Si bien hemos viajado mucho con ellas, siempre paramos en hosterías o en hoteles. Ahora lo hacemos en espacios públicos”, resaltó y precisó que al llegar al lago Lácar abrió las puertas de atrás del vehículo y con música de por medio se puso a cocinar. “En ese instante me sentí muy bien, relajada y disfrutando. Con mis hijas somos muy compañeras, siempre hemos estado solas y estamos acostumbradas”, afirmó.

Sobre qué les diría a quienes tienen ganas de hacer lo mismo que ella, pero no se animan, manifestó: “Hay que intentarlo y no dejar atrás los sueños. Se puede hacer y se puede vivir con poco. Cuando salís a la calle encontrás mucho cariño y gente que te apoya, es gratificante”, concluyó.

Quienes quieran seguir su travesía lo pueden hacer a través de su Instagram @dejandohuellas_22. Allí suben fotos y videos de sus recorridos.

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