Villa Mercedes: Una estudiante de Abogacía triunfó en un certamen de Derecho Ambiental

La joven de 22 años hizo su alegato en la Universidad de Buenos Aires y elevó el nombre de su facultad.


El derecho y el cuidado del planeta, dos de las grandes pasiones de Samay Galarza, confluyeron para que se corone en un concurso frente a estudiantes de todo el país. La alumna de Abogacía de la Facultad de Ciencias Económicas Jurídicas y Sociales (Fcejys) obtuvo el primer puesto en las finales del Certamen Federal de Arbitraje Ambiental y elevó a lo más alto el nombre de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).

La joven de 22 años está en las instancias finales de su carrera. Ya había participado del encuentro el año pasado y, junto a un compañero, decidieron asistir nuevamente, a la que fue la segunda edición del evento organizado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Explicó que “el arbitraje es un medio alternativo de solución de controversias”. En pocas palabras, funciona de forma similar que cualquier otro proceso juzgado en el Poder Judicial, pero la diferencia es que, por acuerdo de los involucrados, interviene un tribunal constituido exclusivamente para dirimir un caso en concreto.

El certamen se basa en la simulación de un conflicto entre dos partes, que debe ser presentado, expuesto y argumentado por los defensores de cada una.

La abogacía a pleno: la semana pasada, la UNSL fue sede de otro certamen que convocó a estudiantes de Abogacía de todo el país. Villa Mercedes fue sede del Concurso Nacional Universitario de Litigación Penal.

“Está conformado por dos grandes etapas. La primera se llama Redacción de Memoriales y consiste en una producción escrita. La segunda es la de Alegatos Orales, que fue presencial y se hizo en la UBA", describió.

Todos los grupos que compitieron tuvieron que analizar un mismo caso ficticio, que fue creado para el concurso. Involucraba a un supuesto sanatorio y a una empresa de gestión de residuos, que tuvieron diferencias por el tipo de desechos peligrosos que la clínica descartaba sin declarar. "Era súper complejo porque involucraba el incumplimiento de un contrato, la gestión indebida de residuos, el transporte clandestino y el posible acaecimiento de un daño ambiental", resumió.

En la instancia escrita, que se abrió en mayo, Galarza hizo equipo con Rodrigo Iglesias y ambos obtuvieron un tercer puesto en la redacción a favor de la parte actora y un tercer lugar en la demandante. Sin embargo, a la hora de exponer de forma presencial, Samay viajó sola y se enfrentó a grupos de, como mínimo, dos o tres personas y terminó quedándose con el primer premio contra otras once universidades. Por ello, recibió una beca para cursar una maestría cuando finalice su carrera.

La alumna expuso sola su alegato en Buenos Aires, ante otros grupos, sobre un caso ficticio.a

"Los nervios y la ansiedad nunca dejan de estar, pero yo sabía de antemano que la experiencia iba a enriquecerme mucho, porque son ejercicios de estimulación frente a un tribunal y es la posibilidad de contar tu versión de los hechos frente a especialistas en la temática, que nos escucharon y nos evaluaron con mucho respeto", expresó la joven.

Además, la participación en el certamen confirmó sus ganas y su deseo de meterse de lleno en el Derecho Ambiental, una rama que ha empezado a crecer en las últimas décadas pero que todavía tiene un enorme potencial.

"Cuando era chica pensaba que era sumamente noble la gente comprometida con el activismo ambiental. Mis profes en la facultad me supieron transmitir su entusiasmo por este campo. Veo a la abogacía como un servicio de justicia, y que el derecho a un ambiente sano merece defensores comprometidos, que lo tomen como una causa personal", expresó.

Por eso, trabajará junto a la cátedra y realizará una pasantía en el Centro de Estudios Ambientales de la facultad. "Creo que también este certamen fue un gran aporte a nivel institucional, porque realizamos lazos con un montón de universidades, que nos servirán para seguir trabajando", agregó.

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