Vuelve la transversalidad de la que siempre habló Néstor Kirchner

Si bien no habrá un nuevo Pacto de Olivos, habiendo radicales y peronistas todo puede pasar. La necesidad de muchos intendentes de ambos espacios son esenciales para la performance política en la Provincia de Buenos Aires, pero la Junta Electoral y la propia política no quieren hacerla tan fácil.


Néstor Kirchner inició su primera etapa como presidente de la Nación creando la "transversalidad", en la que era obligatorio que todos pensaran igual. Lo hizo adueñándose de mensajes y promesas de campaña siempre caros a los sentimientos de los sectores "progresistas" y de izquierda y lo concretó con numerosas ofertas realizadas a dirigentes, intendentes y gobernadores no solo peronistas sino también de centro izquierda, como Martín Sabbatella, y de la Unión Cívica Radical, como los mendocinos Alfredo Cornejo y Julio Cobos y vecinalistas como Gustavo Posse, Enrique García y Ricardo Ivoskus, filo radicales del conurbano bonaerense.

Ahora parece que los intendentes tienen esta misma intención. Romper con las fronteras partidarias para generar una presión jurídico política para encarar la modificación o anulación del artículo 7mo. de la Ley 14836 que dispuso el fin de las reelecciones indefinidas para cualquier candidato a nivel municipal.

Que lo plantee el peronismo kirchnerista sería por demás lógico. La mayoría de los jefes comunales saben que el Frente de Todos se construye desde el Gran Buenos Aires y son ellos los garantes de los votos. La Cámpora, que quiso transformarse en el partido del Conurbano, no pudo instalar dirigentes que estén a la altura de las circunstancias y los movimientos sociales, que tienen el manejo de los diferentes planes asistenciales y de ayuda a la economía informal, tampoco han podido penetrar en los lugares donde no está su fortaleza política.

Pero llama poderosamente la atención que los radicales, generosos en internas y dinámica política partidaria, no hayan generado una estrategia para que sus intendentes pasen la posta a otros dirigentes partidarios. Y ni que hablar los del PRO, que parece que lo único que hubieran aprendido como trabajo es administrar un estado municipal.

Radicales y proístas presionan a los diputados y senadores para que haya una modificación legal que los libere. Pero se han chocado contra el tren de frente que le puso la conducción nacional que sabe lo antipolítico de esta pretensión.

Esta nueva "transversalidad" tiene a oficialistas y opositores en el mismo equipo. Con matices en ambos bandos, queda claro que su queja pasará a ser un elemento de mayor poder para la Justicia Electoral bonaerense.

Mientras se analizan propuestas como desdoblamientos de las elecciones municipales y provinciales de las nacionales, los miembros de la Junta Electoral no moverán un dedo hasta que lo crean conveniente. "Mientras tanto, conseguirán que todos sus parientes, "sobrinas" o "sobrinos" consigan un espacio público en el que trabajar", dice alguien que los conoce a todos muy bien.

"Nadie va a fijar una postura con tanto tiempo de antelación... Ni el propio presidente al que le puede convenir la fidelidad de los intendentes. Y ni que hablar Máximo Kirchner o Sergio Massa, que los van a tener a todos yendo y viniendo hasta que, conseguido lo deseado, pueden empezar a destrabar todo", agregó la fuente judicial

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